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Vol.
2, No. 2, marzo 2004
Examinando
a la lupa la estrategia de EE.UU.
sobre las negociaciones comerciales bilaterales
A finales
de septiembre, después del estancamiento de la Conferencia Ministerial
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrada en Cancún,
México, para la Ronda de negociaciones comerciales en Doha, se
publicó un artículo
de Robert Zoellick, Representante Comercial de Estados Unidos, en el Financial
Times de Londres. Este artículo, escrito con la contundencia que
caracteriza a Zoellick, se titula "Estados Unidos no esperará
por los países que no actúen".
Cualquiera que se pregunte de que manera se debe tomar esa advertencia,
en términos concretos, encontrará la respuesta en la estrategia
comercial de EE.UU. expuesta con lujo de detalles en un documento
titulado "The Presidents 2004 Trade Policy Agenda" y en
el "2003 Annual Report on the Trade Agreements Program".
Combinados, los dos documentos totalizan 237 páginas y exponen
de manera exhaustiva el enfoque de EE.UU. para seguir con sus esfuerzos
de contraer el máximo de compromisos de liberalización con
otros países en todos los sectores, incluyendo la cultura.
Las negociaciones bilaterales y regionales ocupan una buena parte casi
90 páginas y queda claro que la estrategia de EE.UU. es de
utilizar estas negociaciones para establecer tratados que sirvan de precedentes
en cada región del mundo.
Las recientes negociaciones bilaterales con países como Australia,
Chile, Marruecos y Singapur han captado sensiblemente la atención
del sector cultural. Un examen del Trade Policy Agenda deja claro que
estos recientes tratados son una prueba de funcionamiento para una ola
mucho más grande de tratados bilaterales que se está estableciendo
actualmente.
El Trade Policy Agenda y el informe anual también exponen que los
TLC no se presentan de forma aislada. Estan generalmente precedidos por
tratados bilaterales mucho más rudimentarios que forman las bases
para un TLC en todos los sentidos del término.
Estos tratados bilaterales preliminares están compuestos de Acuerdos
Marco de Comercio e Inversión, o TIFA, y de Tratados Bilaterales
de Inversión, o TBI. Como se déclara en el informe anual,
"Estos acuerdos personalizados se pueden usar para resolver problemas
de comercio e inversión, para mejorar el rendimiento en áreas
como los derechos de propiedad intelectual y la ejecución de medidas
aduaneras y para preparar el terreno para un posible TLC".
Lo impactante es la escala manifiesta de la iniciativa bilateral de EE.UU.
Al momento de hacer público este número de Coaliciones en
movimiento, EE.UU. tenía 24 TLC firmados, en negociación
o anunciados. Cuarenta y cinco TBI habían sido firmados o se estaban
estableciendo. Y 52 Acuerdos Marco de Comercio e Inversión se habían
firmado. En total, 121 negociaciones comerciales con cerca de 90 países
(negociaciones para TIFA y TBI se emprenden a veces simultaneamente con
un país).
Algunos extractos del informe anual de 2003 indican las intenciones de
EE.UU. en varias regiones clave del mundo.
Asia. La Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN)
es el primer centro de atención de Estados Unidos. La orientación
para la iniciativa ASEAN, anunciada en octubre de 2002, lanzó el
plan estadounidense para estas regiones. "El objetivo de EE.UU. es
de crear una red de TLC bilaterales con los países del bloque de
ASEAN". Cerca de 17 tratados estan en diferentes etapas de negociación
en esta región.
Medio Oriente. El objetivo de EE.UU. es de "crear una área
de libre comercio a escala regional para el 2013". Para lograrlo,
EE.UU. "ampliará su red de TIFA y de TBI en toda la región".
Se han firmado TLC con Jordania, Israel y ahora con Marruecos, y se entablaron
negociaciones con Bahrein en enero. Hasta la fecha, se han firmado TBI
con seis países, TIFA con 12 y uno se esta estableciendo con Omán.
América Latina/Caribe. "Estados Unidos está
en buena vía de obtener beneficios de libre comercio con más
de los dos tercios del hemisferio occidental por medio de TLC subregionales
y bilaterales". La situación en esta región también
demuestra la manera en la cual el TLC inicial se vuelve un modelo que
le permite a EE.UU. accelerar las negociaciones. Después de llevar
a cabo un TLC con Chile, y después con El Salvador, Guatamala,
Honduras, Nicaragua y Costa Rica (los países del CAFTA) en el 2003-2004,
EE.UU. firmaron un nuevo TLC con República Dominicana el 15 de
marzo sólo cuatro meses después de anunciar el inicio
de las negociaciones en el pasado mes de noviembre. También se
esta negociando TLC con Panamá, Colombia y Perú, y el trabajo
preparatorio ha empezado para Bolivia y Ecuador. Se han firmado TBI con
nueve países, y otro con Uruguay se ha anunciado.
Africa. Negociaciones para TLC estan en ruta con Botswana, Lesotho,
Namibia, Sudáfrica y Swazilandia (la Unión Aduanera del
Africa Austral, o UAAA). "El TLC EE.UU.-UAAA será el primer
tratado de ese tipo con Africa del Sur del Sáhara," declaró
Robert Zoellick en una comparecencia el 9 de marzo ante el Comité
del Senado. Cinco TBI se han firmado y uno está pendiente con Mozambique.
Dos importantes TIFA regionales que abarcan cerca de 28 países
africanos se han concluido desde el 2001, junto con acuerdos bilaterales
con Nigera, Ghana y Sudáfrica.
Visiblemente, las ambiciones de EE.UU. en estas negociaciones comerciales
no se extienden sólo al sector cultural, pero dada la importancia
de la "industria del entretenimiento" para la economía
estadounidense actualmente la principal exportación del país
los Américanos ejercen mucha presión en cada negociación
para lograr una liberalización máxima en sectores tales
los servicios, que a menos de ser expresamente exentos incluyen el cine,
la televisión, la música y los nuevos medios de comunicación.
Todo para decir que el sector cultural ha entrado en un periodo extremadamente
peligroso en la campaña para poner la cultura fuera del alcance
de la OMC o de los tratados bilaterales comerciales.
La decision que la UNESCO tomó el pasado mes de octubre de emprender
la elaboración de una convención sobre la diversidad del
contenido cultural y de la expresión artística fue un logro
importante en esta campaña. Pero vista la proliferación
de acuerdos bilaterales es imperativo que las organizaciones profesionales
culturales se movilicen para hablar con sus gobiernos sobre lo que está
pasando en el campo comercial y de ser posible para convencer a su gobierno
que se abstengan de contraer compromisos sobre la cultura en esas negociaciones.
Hasta ahora, algunos países se han mantenido lejos de esta presión.
Las naciones que forman parte de la Unión Europea, como Argentina,
Brasil, China, India y Rusia, para nombrar unas pocas. Pero más
los tratados bilaterales estadounidenses se generalizan, más éstos
se volveran precedentes que mismo estos grandes poderes económicos
tendran que reconocer.
Para los países más pequeños, el paisaje es aún
más desconcertante, porque el acuerdo bilateral de hoy con un país
vecino será el modelo para la oferta a tomar o a dejar
cuando su gobierno se siente a la mesa de negociación con el objetivo
de concluir su propio TLC. Esto dimana de una de las principales realidades
intrínsecas de los acuerdos bilaterales: las relaciones de poder
entre un gigante económico y político como Estados Unidos
y casi cualquier otro país estan fundamentalmente desequilibradas.
Es importante recalcar que los TIF tienden a ser extremadamente generales,
y la cultura raramente se implica a este estado. Por este motivo, el intervalo
entre un TIFA y un tratado de inversión o TLC deja tiempo para
que las organizaciones culturales se movilicen y se preparen para la inevitable
presión que se pondrá sobre su país para que hagan
concesiones sobre la cultura en negociaciones comerciales que estan más
avanzadas.
Las elecciones presidenciales de Estados Unidos darán lugar a una
suspension más inmediata, aunque a corto plazo. Un sentimiento
en contra del libre comercio ha nacido entre los electores estadounidenses
y ésto levanta la posibilidad que un nuevo TLC se suspenda hasta
que pasen las elecciones de noviembre muy probablemente, hasta que
la nueva administración elegida tome posesión en enero del
2005.
Que se puede hacer mientras tanto? Un enfoque posible podría ser
el de la posición tomada por Canadá, un país que
aprendió algunas duras lecciones por si mismo sobre las dificultades
de concretizar una exención inatacable para la cultura en marco
del Tratado de Libre Comercio que firmó en 1989 con Estados Unidos.
Desde entonces, con el impulso creciente de desarrollar una convención
especializada sobre la diversidad del contenido cultural y de la expresión
artística, Canadá ha dado su apoyo a este proceso y al mismo
tiempo a declarado claramente de que no contraerá compromisos sobre
la cultura en las negociacones comerciales internacionales. En otras palabras,
una moratoria para los compromisos sobre la cultura en las negociaciones
comerciales mientras la convención se está elaborando en
la UNESCO.
Tomar la iniciativa de una moratoria para los compromisos que afecten
la cultura puede parecer de gran magnitud, pero es absolutamente conforme
a la lógica de concretizar una convención especializada
sobre el contenido cultural y la expresión artística fuera
de la OMC y en la UNESCO. Y más el número de países
que adoptan esta posición aumenta, más grande sera la influencia
que obtendrá.
Esto es lo que necesitamos durante el periodo crítico que llevará
a la Conferencia General de la UNESCO en el 2005 talvez este periodo
se extenderá hasta la Conferencia General del 2007, si es este
el tiempo necesario para elaborar una convención sólida.
La propuesta de moratoria para los compromisos que afecten la cultura
en los tratados comerciales hasta que una convención sobre la diversidad
cultural se realice y que las nuevas reglas de base para la cultura
se clarifiquen es un tema del cual trataremos en un próximo
número de Coaliciones en movimiento.
El
sector cultural australiano
teme confirmar sus sospechas
con la revelación del texto preliminar del TLC
Después
de enterarse de los detalles preliminares acerca del trato que la cultura
recibió en el Tratado de Libre Comercio Australia-EE.UU. (TLC)
concluido el 8 de febrero, el sector cultural australiano se ha vuelto
fundamentalmente pesimista sobre lo que podrían encontrar cuando
el texto
oficial del TLC sería finalemente hecho público el
3 de marzo. Sus preocupaciones han sido más que confirmadas por
el texto oficial.
"Es peor de lo que nuestros negociadores nos dijeron en diciembre,
peor de lo que pensamos cuando regresaron de Washington", declaró
Richard Harris, Director Ejecutivo de la Australian Screen Directors
Association (ASDA).
En pocas palabras, los puntos débiles del tratado, del punto
de vista del sector cultural, son los siguientes:
-
Aunque los mecanismos actuales se han mantenido en otras
palabras, las políticas existentes son sujetos a "trinquetes",
lo que quiere decir que las medidas como la cuota sobre el contenido
nacional de Australia, que es de 55%, para la televisión puede
ser reducida, pero no aumentada, y al reducirse no podrá jamás
regresar a sus niveles anteriores.
-
El
Multicanalismo (canales múltiples de transmisión
televisiva distribuidos por medio de una sola señal digital)
y la televisión a acceso condicional (es decir servicios
a base de subscripción) han sido encerrados en los niveles
bajos (y Australia solo puede intervenir en pago de una sola manera
es decir estableciendo niveles de gastos. Y estos niveles sólo
se pueden ajustar en consulta con EE.UU.).
-
Nuevos
medios de comunicación. Australia mantuvo cierta flexibildad
para regular en esta área pero los criterios para una política
a favor de los productores nacionales o del contenido nacional son
rigorosas. De nuevo, Australia debe consultar a Estados Unidos. También
subsiste inseguridad sobre la definición de los nuevos medios
de comunicación.
- Una consecuencia
específica del fracaso de concretizar una exención
general para la cultura en el TLC es que Australia ha perdido para
siempre su capacidad de regular la industria cinematográfica
por ejemplo, estableciendo cuotas sobre las presentaciones en
pantalla. Los mismo vale para cualquier tecnología que se desarrolle
en el futuro para los medios de comunicación.
Geoff Brown, el
Director Ejecutivo de la SPAA (asociación australiana de productores
de películas y programas televisivos) fue contundente al no hacer
caso de las críticas, según las cuales la reacción
del sector cultural era exagerada, en su denunciación del tratado.
"Los intereses de EE.UU pueden ahora sentarse en nuestra mesa de
negociación antes que un gobierno australiano pueda implementar
cualquier aumento en los reglamentos sobre el contenido dramático
en la televisión a acceso condicional. Tenemos que discutir los
méritos de nuestra causa frente a los intereses de la industria
estadounidense. Esto explíca la profundidad del sentimiento en
nuestra industria", escribió Brown en una carta para el
Australian Financial Review.
"Los intereses de EE.UU. serán los que determinarán
ahora lo que podemos ver en nuestras pantallas en el futuro", agregó.
Bajo las circunstancias, es dificil encontrar un motivo para ser optimista
pero la realidad es que el hecho que Australia mantenga sus políticas
existentes de las cuales tiene un extenso retraso junto
con un cierto margen de maniobra limitado en los nuevos medios de comunicación,
es un tributo para la campaña de presión política
y pública sostenida por las organizaciones miembros de la Coalición
Australiana para la Diversidad Cultural.
"La verdad es que hubiera podido ser peor podríamos
haber perdido los nuevos medios de comunicación, y la remuneración
se podría haber quedado estancada," notó Harris.
Uno de los principales misterios de toda la negociación del TLC
Australia-EE.UU. es ¿porqué el gobierno de John Howard
terminó pagando un precio tan alto para lograr un acuerdo que
sólo le otorga minúsculos aumentos en cuanto al acceso
a su mercado para el ganado bovino, el azúcar y otros productos
agrícolas australianos? A cambio de muy pocos beneficios, Australia
se sometió a hacer importantes concesiones no sólo en
la cultura, sino también en el sector industrial y aunque
la naturaleza exacta de los compromisos australianos todavía
se siga debatiendo con respecto a la administración del
programa farmacéutico de Australia.
"Los productores de cine se podrían haber decepcionado,
pero tomaron con cierta filosofía que el sector agrícola
haya logrado beneficios de orden general, pero es evidente que ambos
sectores no fueron tomados en cuenta", escribió Geoff Brown
en su carta.
Los detractores del acuerdo tienen poca esperanza de que éste
fracase en el proceso legislativo de Australia. Aunque habrán
audiencias en el Senado sobre el TLC, el gobierno no está obligado
a tomar en cuenta las recomendaciones que dimanen de este proceso.
Tampoco se espera que el Labour Party de Australia el partido
de la oposición del país tenga la voluntad de bloquear
la autorización legislativa, es decir la ley que se requiere
para poner en vigor el TLC, basándose en el trato que la cultura
recibió en el acuerdo.
A este punto, lo que se desconoce sobre todo es la forma en la cual
el proceso de examen del TLC se considerará en el Congreso de
los Estados Unidos el cual tiene el poder de rechazar el acuerdo.
Un sentimiento en contra del libre comercio ha nacido en EE.UU. a medida
que las elecciones presidenciales del 2004 se ponen más candentes.
Pero recientes informes de Washington indican que dadas las principales
concesiones que Australia hizo en su TLC con EE.UU., las posibilidades
de que sea aceptado son mucho más grandes que las de otro TLC
que se concluyó recientemente con el Area de Libre Comercio de
América Central (CAFTA).
El
sector cultural de Marruecos aguarda
la difusión del texto del TLC
Como
no se ha fijado una fecha para la difusión del texto oficial
del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado por Marruecos y Estados
Unidos el 2 de marzo, el sector cultural de Marruecos sigue esperando
los detalles en cuanto al trato que la cultura recibió en el
acuerdo.
Dos días después de haber firmado el acuerdo, el Ministro
de Relaciones Exteriores y Cooperación de Marruecos emitió
un documento
en el cual hace valer que el TLC no tendrá ningún efecto
sobre las subvenciones del Estado para todas las formas de producción
cultural ya sea el libro, el cine u otros sectores.
También declaró que las inversiones extranjeras en la
televisión y la radio marroquíes se limitarían
a un máximo de 51% (aunque por definición ésto
provee que los inversionistas extranjeros pueden tener una participación
mayoritaria en una empresa cultural marroquí).
Fuera de las declaraciones gubernamentales, lo que sigue incierto vista
la ausencia de un texto oficial es la naturaleza exacta de las políticas
que se permitirán en marco del TLC por ejemplo, si las
políticas se limitarán a las subvenciones, o si las cuotas
sobre el contenido nacional se permitirán y la posibilidad
de aplicar políticas. También está la cuestión
de saber si las subvenciones se pueden reservar al contenido cultural
producido por las empresas marroquíes a diferencia de las multinacionales.
Un documento de información emitido por el Representante Comercial
de Estados Unidos (USTR) expone que Marruecos otorgará un acceso
substancial a su mercado en todos sus servicios, sujeto a muy pocas
excepciones, y también que el sector audiovisual está
entre los servicios clave protegidos por el acuerdo.
La oficina del USTR también declaró que el TLC utiliza
el "enfoque de la lista negativa", es decir que todos los
sectores estan protegidos a menos de indicación contraria.
El cineasta Nabil Ayouch, uno de los dirigentes de la Coalición
para la Diversidad Cultural de Marruecos dijo que las organizaciones
culturales de Marruecos deben retenerse visiblemente de juzgar el acuerdo
hasta que puedan examinar el texto completo. Pero dijo que era posible
que el gobierno marroquí haya retenido al menos una cierta capacidad,
aunque limitada, de regular en el sector cultural.
Mientras tanto, la Coalición para la Diversidad Cultural de Marruecos,
que se estableció en el pasado mes de diciembre, ha ido creciendo
e ahora incluye cerca de trece organizaciones culturales. Sus miembros
han convenido que la coalición debe seguir siendo una fuerza
activa en la escena cultural del país.
La Coalición ha decidido seguir con su campaña de criticar
el reciente TLC y de fijar la atención pública en sus
preocupaciones por medio de una campaña de relaciones con los
medios de comunicación. También decidió constituirse
legalmente, y tres miembros de la coalición están actualmente
trabajando sobre los estatutos en previsión de una reunión
general formal en la cual la coalición especial será legalmente
constituida.
Segunda
reunión del Comité de Expertos
de la UNESCO fijada para finales de marzo
El grupo de expertos seleccionado por el Director General de la UNESCO,
Koìchiro Matsuura, para realizar el trabajo inicial de elaboración
de una convención internacional sobre la diversidad cultural
se reunirá por segunda vez en una sesión de cinco días
que empezará el 30 de marzo en París.
Después de esta reunión, el Director General dará
un informe sobre el progreso de los expertos en la próxima reunión
del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, que se celebrará a partir
del 14 de abril.
Es posible que una tercera reunión tome lugar en mayo o junio,
pero se espera que la UNESCO procederá en esa ocasión
a lo que llama una "Consulta Intergubernamental de Categoria 2"
en la cual todos los estados miembros serían invitados a participar,
y que en realidad es más una negociación sobre el contenido
del acuerdo que un proceso para completar la redacción preliminar
del verdadero texto.
Un informe sobre la primera reunión ha tenido una gran difusión,
aunque todavía no está disponible en el sitio Web de la
UNESCO. Publicado el 20 de febrero e identificado como el documento
CLT/CPD/2003-608/01, el informe hace una recapitulación fuertemente
matizada de la manera en la cual el intercambio inicial entre los expertos
desempeñó un papel con respecto a los principales temas
que se abordarán en la convención:
Objetivos de la convención. Un número de expertos
indicaron que el "objetivo de la convención no es proteger
la diversidad cultural en el sentido amplio del término, sino
proteger un aspecto específico de la diversidad cultural, es
decir la diversidad de los contenidos culturales y de la expresión
artística". En la segunda reunión se seguirán
discutiendo los objetivos pero "un vistazo preliminar de los objetivos
se propuso de la manera siguiente: (i) reconocer la especificidad (dualidad
cultura/comercio) de los bienes y servicios culturales y en consecuencia
preveer medidas apropiadas, (ii) determinar la obligación de
los Estados parte con respecto a la protección y promoción
de la diversidad cultural, (iii) preservar los derechos de los Estados
parte de mantener o adoptar medidas apropiadas para promover la diversidad
cultural, y (iv) fortalecer la cooperación y solidaridad internacional
para lograr un equilibrio entre los países en desarrollo y los
países industrializados en términos de producción
y acceso al mercado internacional".
Definición y campos de aplicación. Los expertos
abordaron los temas siguientes: criterios para definir los productos
culturales, relaciones entre las diferentes formas de expresión
cultural, productos culturales, industrias culturales y políticas
culturales, capital cultural y cultura y diversidad cultural. Sin embargo,
"los expertos recalcaron que ninguna concepción clara del
campo de aplicación de la convención había resultado
de la discusión", y que por ello se debería de poner
en la agenda de la próxima reunión.
Relación con otros instrumentos internacionales. Los expertos
identificaron principios de base de los acuerdos de la OMC visto
que representan la primer área de conflicto potencial con el
tratado "si la futura Convención debiera autorizar ciertas
formas de protección para los productos culturales o las industrias
culturales". El informe concluye que "Según la opinión
general, el principal reto es el de saber como la UNESCO hará,
en la futura Convención, para desarrollar un enfoque cultural
innovador en el contexto legal internacional actual en el cual las razones
comerciales tienden a tener prioridad. Ese reto tiene implicaciones
legales y técnicas, mismo si su ámbito no se limíta
a éstas. En consecuencia, los expertos especificaron que la futura
Convención debería tener objetivos puramente culturales,
siendo esencialmente de naturaleza cultural, y no debería tratar
de modificar los derechos y las obligaciones de los Estados que se inscriben
en otros acuerdos internacionales".
Asistencia y Cooperación Internacional. Los expertos fueron
unánimes al considerar estos principios como "puntos focales
de la futura Convención. Del punto de vista de los expertos,
la cuestión de la asistencia y cooperación internacional
debería centrarse en la posibilidad de acceso mutuo, para todos
los países, a la diversidad del contenido cultural y de la expresión
artística y en el apoyo para que los países en desarrollo
puedan establecer industrias culturales capaces de responder a la demanda
de productos culturales nacionales e internacionales".
Aplicación de la Convención. "Se recalcó
que el éxito de la futura Convención dependerá
en gran parte del mecanismo de seguimiento." Los expertos discutieron
del enfoque de basarse en modelos elaborados para otros instrumentos,
como los de la OMC (la cual dispone de un par de buenos oficios con
recurso a un panel para adoptar decisiones en caso de litigios), y como
los de la UNESCO, que dispone, entre otras medidas, de una asamblea,
de un comité interministerial, de subgrupos de trabajo sobre
la cooperación y de mediación. "También se
hizo hincapié en que cualquier mecanismo que ocasione un aumento
de los procedimientos, tareas administrativas y gastos se debe de evitar."
Aunque no sea raro que hayan cambios en la composición del grupo
de expertos de una reunión a otra, se espera que la gran mayoría
de los que participaron en la reunión de diciembre estén
presentes en la reunión del 30 de marzo, y es posible que la
UNESCO invite de uno a tres expertos más para que participen
en la discusión.
La lista completa de expertos no está disponible, pero entre
los expertos identificados en el informe de la UNESCO sobre la primera
reunión se encuentran Ivan Bernier, Tyler Cowen, Mihaly Ficsor,
Toshiyuki Kono, Carols Moneta, Anthony Rudder, Alexander Sadovnikov,
David Throsby, y Kwasi Wiredu.
El problema en cuanto a la disposición que la UNESCO incluirá
para que las organizaciones que representan a los profesionales del
sector sultural no sólo los artistas, actores, directores,
músicos y artistas visuales, sino también editoriales,
productores independientes, radiodifusores y distribuidores puedan
participar en el proceso de elaboración de la convención
ya se ha resuelto.
Sin embargo, un documento expuesto recientemente en el sitio Web de
la UNESCO acerca del programa provisional para la reunión que
el Consejo Ejecutivo celebrará en abril Documento
169 EX/4 indica que las "ONG expresaron el deseo de participar
en el trabajo preliminar de redacción del anteproyecto de una
convención internacional". En el documento también
se expone que las ONG quisieran que las políticas de la UNESCO
que rigen las relaciones entre la UNESCO y las ONG sean más flexibles.
La participación de las organizaciones profesionales culturales
en el proceso de elaboración de la convención será
el tema de una próxima reunión entre una delegación
del Comité de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad
Cultural y la Señora Katerina Stenou, Directora de la División
de las Políticas Culturales y del Diálogo Intercultural.
La reunión tomará lugar con seguimiento a una carta que
la UNESCO recibió sobre este asunto a finales de enero..
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Coaliciones
en Movimiento es publicado por la Secretaría del Comite
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Australia, Burkina Faso,
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Editor:
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Colaboradores
en este número:
Robert
Pilon, Bruno Bettat,
Mélanie
Marron, Sylvie Riendeau
¿Está
interesado en reunir las organizaciones profesionales del ámbito
cultural de su país para formar una coalición para la
diversidad cultural?
Para
obtener ayuda, comuníquese con la Secretaría del Comité
de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural,
mckee@cdc-ccd.org
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