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Vol. 3, No. 1, Enero 2005

El proceso de convención en la UNESCO:
Mucho en juego para la segunda reunión luego que la sesión del Comité de Redacción avanzara lentamente en diciembre

La urgencia de que los Estados Miembros de la UNESCO hagan avances significativos en la segunda sesión intergubernamental de expertos, prevista del 31 de enero al 12 de febrero, ha aumentado considerablemente al evidenciarse que el Comité de Redacción avanzó poco en los cuatro días de discusiones que se realizaron en París del 14 al 17 de diciembre.

Seleccionado en la primera sesión intergubernamental de expertos celebrada el pasado mes de septiembre y compuesto por representantes de cuatro estados miembros de cada una de las seis regiones en que se divide la UNESCO, el Comité de Redacción recibió la misión de desarrollar una nueva versión del anteproyecto de convención que integre los comentarios hechos en la sesión intergubernamental realizada del 20 al 24 de septiembre, así como los comentarios presentados por escrito por los Estados Miembros en noviembre.

Pero en la reunión de diciembre, los miembros del Comité de Redacción sólo pudieron llegar hasta el artículo 11 (sobre 31) del anteproyecto de convención sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas.

Una muestra de que las discusiones avanzan lentamente es un informe que indica que el comité pasó casi todo un día simplemente debatiendo sobre el título de la convención.

No menos grave, el comité no pudo reducir la gran cantidad de propuestas de nueva redacción sometidas por los Estados Miembros de la UNESCO en los comentarios que éstos presentaron por escrito en noviembre.

Aunque el comité logró determinar cuáles de las diversas formulaciones de los 11 primeros artículos obtuvieron el mayor apoyo entre los varios miembros del comité, no pudieron eliminar las propuestas que no obtuvieron apoyo ni tampoco condensar las propuestas similares en una sola.

Divergencias significativas en cuanto al alcance


El progreso mínimo que se logró durante la sesión de redacción en diciembre refleja una realidad que se dejó ver en el debate del pasado mes de septiembre: hay un fuerte apoyo filosófico para una convención, pero cuando se materializan las discusiones está claro que el concepto de la diversidad cultural acarrea diferentes significados para diferentes Estados Miembro.

Del mismo modo, esto queda claro a la luz de los escritos presentados por unos 88 Estados Miembro en noviembre. El número de expedientes presentados demuestra el alto nivel de interés en la convención, pero un examen de éstos confirma que se debe trabajar mucho para que el ámbito permanezca centrado en la protección de la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas —como se presentó inicialmente en la resolución que los Estados Miembro de la UNESCO adoptaron por unanimidad en la 32 a Conferencia General.

Los países que han apoyado dicha convención desde el inicio de este movimiento a finales de los años 90 afirmaron claramente la importancia de mantener el texto en línea con la resolución de octubre del 2003 —en particular, Canadá, la Unión Europea (que presentó un texto conjunto en nombre de sus 25 países miembros, con el apoyo adicional de Croacia y Rumania), México y Senegal, entre otros.

Sin embargo, otros países, incluyendo algunos que tal vez paritcipan por primera vez a fondo en el debate, hablaron a favor de extender el ámbito de la convención para que el concepto de diversidad cultural abarque mucho más que los contenidos artísticos y las expresiones culturales e incluya valores humanos, modos de vida, religión y otros temas. Aunque sus perspectivas varían significativamente, estos países incluyen a Arabia Saudita, India, Venezuela y otros.

La estrategia de EE.UU.: diluir y demorar

Luego está Estados Unidos, que propuso de manera perentoria su propia reformulación, en una página, de la Convención de la UNESCO —una reformulación que en realidad la vaciaría de todo contenido significativo— y al mismo tiempo hizo una serie de declaraciones que sugieren que se hagan alianzas con los países que buscan extender el ámbito, alejándola de este modo de su objetivo original: reafirmar la soberanía de los países de tener políticas que garanticen la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas en su propio territorio y, a la larga, a nivel internacional.

En sus comentarios, Estados Unidos también indicó que la resolución del 2003 no exige que un anteproyecto de convención sea sometido para adopción en la 33 a Conferencia General que se celebrará en octubre —dejando clara su preferencia de posponer el proceso hasta dentro de dos años, en el 2007. En otras palabras, la estrategia de los que se oponen a una convención auténtica está clara: demorar y diluir.

Al momento de escribir este documento, entonces, el resultado final del proceso de convención en la UNESCO está lejos de definirse, tanto en términos del contenido final de la convención como del tiempo que tomará.

La sesión intergubernamental que se celebrará en febrero será una sesión clave

Por ambos motivos, la sesión intergubernamental de expertos que se realizará del 31 de enero al 12 de febrero juega un papel importante. Si se ha de proponer una convención para que sea adoptada en octubre, las reglas de la UNESCO estipulan que se debe hacer circular un anteproyecto de convención entre los estados miembro al menos siete meses antes de la Conferencia General. Esto significa que la oficina del Director General tendría que hacer circular algún tipo de anteproyecto antes de marzo, sólo unas pocas semanas después de la segunda sesión intergubernamental.

Después, habrá una reunión del Consejo Ejecutivo en abril, y una tercera y última sesión intergubernamental posiblemente del 31 de mayo al 14 de junio 2005.

La experiencia que dejó el proceso de desarrollo de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Intangible, que se inició en el 2001 y se negoció exitosamente a tiempo para ser adoptada en la Conferencia General del 2003, sugiere que la oficina del DG podría reunir las partes de un texto cuya forma responda a las reglas de la UNESCO y al mismo tiempo permita una remodelación significativa en la sesión intergubernamental que se celebrará en junio.

Pero se debe notar que para muchos Estados Miembro el resultado del proceso de convención actual es mucho más importante de lo que fue el del patrimonio intangible.
Esto implica que es incierto que se pueda llegar a un consenso durante la intensa sesión de negociación final de dos semanas en junio, como se dio el caso en el 2003 con el patrimonio intangible.

Países líderes: la pelota está en su cancha

Evidentemente, se tiró el guante a los países líderes que desde un principio buscaron obtener una convención que ampararía en la legislación internacional el derecho soberano de los países de desarrollar, implementar y conservar políticas culturales que garanticen la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas a nivel doméstico e internacional.

El reto que enfrentan es el cómo conformar rápidamente una base de apoyo para una convención bien definida, expandiendo esta base al menos a los dos tercios de los estados miembro de la UNESCO —el mínimo exigido para que se adopte la convención.

Para poder tener esperanzas realistas de que este escenario tenga éxito, los Estados Miembro deben presentar un gran avance en la segunda sesión que empieza el 31 de enero, no sólo fijando el alcance, sino ingresando al cuerpo del texto de la convención —los principios, los objetivos y los artículos específicos (en particular el 5 y el 6) que establecen los derechos y obligaciones de las Partes Firmantes de tener políticas culturales, y los que comprometen a los países a programas de cooperación internacional (artículo 16)—en particular por medio de la propuesta de establecer un fondo para ayudar a los países en desarrollo a desarrollar políticas culturales y hacer crecer sus propias industrias culturales para que puedan participar plenamente en el intercambio de contenidos culturales y expresiones artísticas entre los países.

Los países líderes tendrán que aclarar sus posiciones sobre los artículos 13, 16, 19 y 24

Los lentos avances realizados hasta hoy dejan ver una preocupación en cuanto a los temas cruciales, que son la relación entre la convención y otros instrumentos internacionales (principalmente en los artículos 13 y 19) y la cuestión de los mecanismos de seguimiento de la convención, en particular el tipo de mecanismo de solución de controversias que se adoptará (en el artículo 24).

En general, algunos países clave que sostienen la convención—como los países de la Unión Europea y Canadá— en general han diferido las discusiones sobre estas cuestiones hasta el final del proceso, cuando el contenido de la convención en sí se haya redactado.

Estos son temas importantes, y es de preguntarse si estos países líderes corren el riesgo de perder la iniciativa en el debate sobre estas cuestiones por no decidirse a establecer, desde un principio, una visión exhaustiva de cómo ven el funcionamiento de una convención eficaz, incluyendo su relación con otros instrumentos y la forma de enfrentar controversias.

Al mismo tiempo, vale notar que en sus comentarios por escrito muchos países trataron sobre la relación entre la convención y los demás instrumentos, pronunciandose por una de las dos alternativas que se presentan para el artículo 19. Aunque varios países no apoyan la opción B—que excluye absolutamente cualquier derogación de compromisos que los países hayan contraído en instrumentos internacionales previos—y otros expresaron su preferencia por el desarrollo de una redacción completamente nueva, la Secretaría de la UNESCO concluyó que se le dió apoyo mayoritario a la opción A, que prevee un limitado margen de acción para que los países puedan desligarse de compromisos previos cuando la diversidad cultural se encuentre en “situación de riesgo o amenaza”.

El medio cultural deberá continuar con el debate en los más altos niveles de gobierno

En los próximos meses, las coaliciones nacionales para la diversidad cultural y las organizaciones que representan a los profesionales del medio de la cultura querrán no sólo monitorear este proceso. También aspirarán a emprender un proceso de conversaciones con los funcionarios de sus respectivos gobiernos que tienen la responsabilidad de establecer la posición de su país en este debate. En este contexto, huelga decir que este debate no sólo involucra a los ministerios de cultura nacionales, sino también a los ministros de relaciones exteriores o cancilleres (usualmente, el ministerio que orienta a las delegaciones nacionales en la UNESCO) y también a los ministros de comercio internacional. En muchos casos, es en última instancia el jefe de gobierno de un país quien determina la posición del país en este debate.

El desafío entonces queda claro: trabajar para que el debate sobre el texto de la convención sea consistente con el horizonte específico establecido en la resolución de octubre de 2003 que puso en marcha el proceso de convención, y avanzar lo suficiente en la próxima sesión intergubernamental para que el proceso retome un camino realista, que permita tener una convención lista para ser adoptada por los estados miembros en la 33 a Conferencia General que se celebrará el próximo octubre.

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En la X a Cumbre, los países de la Francofonía reafirman su apoyo a una convención contundente

Los 49 estados miembro y gobiernos de la Organización Internacional de la Francofonía fueron de los primeros en apoyar una convención internacional sobre la diversidad cultural. Desde 1999, en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizó en Moncton, adoptaron el principio según el cual los bienes y servicios culturales deben dejarse al margen de los tratados comerciales y utilizaron la Declaración de la Cumbre de Beirut en el 2002 para apoyar firmemente la iniciativa de elaborar una convención internacional sobre la diversidad cultural en la UNESCO.

En la X a Cumbre que se celebró del 26 al 27 de noviembre en Ouagadougou, Burkina Faso, mientras el proceso de la UNESCO entró en las etapas críticas de negociación de una convención propiamente dicha sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas, los estados miembro de la Francofonía aprovecharon la oportunidad para señalar la importancia que le dan a este proyecto en la declaración que emitieron al concluir la cumbre. Destacamos:

”Reiteramos nuestra voluntad de prevenir que los bienes y servicios culturales sean reducidos al nivel de mera mercancía. Además, resolvemos seguir apoyando la elaboración en la UNESCO de una convención internacional sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas, para su adopción a partir de 2005, su rápida ratificación y su efectiva implementación. Trabajaremos activamente para que la misma reconozca el derecho de los Estados y Gobiernos de adoptar medidas para preservar y promover la diversidad de las expresiones culturales en su territorio. Esta Convención también debe hacer hincapié en la apertura a otras culturas y expresiones.

En las condiciones actuales, estimamos que la conservación de la diversidad cultural implica abstenerse de todo compromiso de liberalización en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en materia de bienes y servicios culturales, para no comprometer la eficacia de las medidas destinadas a promover y apoyar la diversidad cultural. Nos comprometemos a respetar los mismos principios en el marco bilateral o regional.

Más aún, nos proponemos valorizar el papel de los creadores en el diálogo de las culturas y continuar apoyando la producción de las obras culturales de los países menos desarrollados así como a su distribución en nuestros espacios francófonos y en el mundo. Reconocemos la necesidad de una mayor cooperación y de nuevas alianzas, especialmente, dentro de la Francofonía, para el surgimiento de industrias culturales viables en los países menos desarrollados así como la importancia de facilitar la libre circulación de obras y artistas en los espacios francófonos.”

En una resolución que acompaña esta declaración, los estados de la Francofonía recalcaron la importancia de la ayuda a los países menos desarollados para asegurar que puedan participar en el intercambio de culturas y contribuir en éste.

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A medida que el proceso de la UNESCO avanza, los plazos de la OMC también se siguen avecinando

La reanudación de las negociaciones, el pasado mes de julio, del Ciclo de Doha de la Organización Mundial del Comercio recalcó la realidad de que aún si el proceso de la UNESCO de desarrollar una convención para la diversidad cultural de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas sigue adelante, los países tendrán que tomar decisiones en cuanto a hacer o nó ofertas de liberalización sobre los bienes y servicios en el contexto de las negociaciones de la OMC.

El hito inmediato llegará en mayo, cuando se les pedirá a los estados miembros de la OMC que presenten sus ofertas revisadas de liberalización sobre servicios.

El plazo inicial del 31 de marzo de 2003 produjo una respuesta liviana—sólo unos pocos estados decidieron presentar ofertas, una clara señal de las dificultades por las que pasaban las negociaciones de Doha, especialmente en torno al tema de los subsidios agrícolas.

Desde entonces, ha habido un flujo constante de estados que han hecho ofertas iniciales —según se informa en el último recuento, 71 estados han presentado ofertas.

Si se ha de proteger la integridad del proceso de la UNESCO—es decir, que los objetivos de la convención de UNESCO no sean coartados por los países que asumen compromisos de liberalización de la cultura en negociaciones comerciales—es imperativo construir un amplio apoyo para el concepto de una moratoria sobre dichos compromisos en las negociaciones comerciales mientras la Convención de la UNESCO se está negociando, adoptando y ratificando. Esto no sólo en el contexto de las negociaciones multilaterales como las de la OMC, sino también en las negociaciones regionales (como el Área de Libre Comercio de las Américas, que ha naufragado pero que podría volver a las pistas) y bilaterales, que siguen proliferando.

Estados Unidos continúa con sus negociaciones bilaterales en todas las regiones del mundo. Uno de sus principales objetivos en estas negociaciones es persuadir a otros países que acepten amplios compromisos de liberalización en todas las áreas del sector cultural, en particular en el sector audiovisual.

Muchos otros países también entablan sus propias negociaciones regionales y bilaterales. En mayo 2003, el Director General de la OMC, Supachai Panichpakdi, declaró que habían más de 300 compromisos comerciales bilaterales y regionales acordados.

Durante el periodo en que la Convención de la UNESCO se desarrolle, el modelo de Canadá para abordar dichas negociaciones puede servir de ejemplo. Canadá ya incorporó una excepción absoluta de la cultura en sus negociaciones bilaterales con Chile, Costa Rica e Israel. Australia y Singapur incorporaron una excepción cultural total parecida a la de Canadá en el Tratado de Libre Comercio bilateral que firmaron juntos en febrero de 2003.

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Organizaciones culturales de 18 países de la Francofonía se reúnen en Burkina Faso

Veinticinco representantes de organizaciones culturales de 18 países miembros de la Francofonía se reunieron en Ouahigouya, Burkina Faso, del 21 al 23 de noviembre para discutir formas de trabajar juntos para hacer avanzar la campaña que garantice la adopción de una convención eficaz para la protección de la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas en la UNESCO.

La Coalición Burkinabesa para la Diversidad Cultural y su presidente, Rasmané Ouadraego, fueron los anfitriones y el encuentro fue organizado conjuntamente con el Comité de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural. Participaron en el encuentro delegados de las coaliciones nacionales para la diversidad cultural de Bélgica, Benín, Canadá, Francia, Senegal y Togo, y representantes de organizaciones culturales de Camerún, Costa de Marfil, Egipto, Gabón, Guinea, Líbano, Madagascar, Malí, Mauricio, Níger y Túnez.

Un punto central determinante de la reunión fue la movilización de organizaciones culturales a nivel nacional para que juntas logren que sus gobiernos apoyen el proceso de la UNESCO y para que, en el intertanto, se abstengan de contraer compromisos de liberalización en las negociaciones comerciales, que arriesgaran restringir su capacidad de elaborar políticas culturales.

Al concluir la reunión, los delegados aprobaron una declaración que apoya firmemente el proceso de convención que se está llevando a cabo actualmente en la UNESCO e hicieron un llamado a los estados miembros de la Francofonía para que mantengan su importante compromiso a favor de la realización de una convención eficaz por medio de este proceso.

El 24 de noviembre, una delegación de 4 personas compuesta por R. Pilon de Canadá, M. Gautherin de Francia, y G. Koteit de Líbano, y encabezada por Rasmané Ouadraego viajó a Ouagadougou para presentar la declaración a la conferencia de ministros responsable de los asuntos de la Francofonía y que se celebró en vísperas de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobieno, y para discutir con los ministros sobre el estado actual en la campaña para realizar la convención en la UNESCO.

En la reunión realizada del 21 al 23 de noviembre, delegados de países africanos también celebraron una reunión especial para establecer formalmente una Red Africana de Coaliciones Nacionales, y eligieron a Senegal para la presidencia de esta nueva estructura. La red servirá para coordinar el trabajo de las coaliciones nacionales existentes, para fomentar la formación de nuevas coaliciones en otros países de África, y para hacer avanzar la movilización a favor de una convención vinculante en la UNESCO por medio de intervenciones en varios foros regionales y subregionales como la Unión Africana y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO).

La reunión de organizaciones culturales celebrada en Ouahigouya fue posible gracias al apoyo financiero de la Agencia Intergubernamental de Francofonía.

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Se lamenta la muerte del Presidente de la Coalición de Togo y de un músico de Gabón activo en el movimiento sobre la diversidad cultural

Amigos y colegas están entristecidos por la muerte súbita a finales del año pasado de dos artistas africanos activos en el movimiento sobre la diversidad cultural.

El 25 de diciembre, Corneille Kossi Akpovi, el presidente fundador de la Coalición para la Diversidad Cultural de Togo, falleció a la edad de 41 años después de una corta enfermedad, informó el Vicepresidente de la coalición, Kokjo Noussouglo. Actor y músico bien conocido por su técnica propia de un virtuoso en la kora, tomó parte activa en la creación de numerosas iniciativas de capacitación en el área de las artes y festivales culturales y fundó la institución cultural llamada l’Espace Arema en Lomé, capital de Togo.

Pocas semanas antes, el músico gabonés Félix Eferol Eboa falleció súbitamente después de caer enfermo durante la reunión de las organizaciones culturales de la Francofonía que se celebró en Burkina Faso del 21 al 23 de noviembre. Músico de carrera, Eboa tenía una larga trayectoria en contribuir con su tiempo y energía al mejoramiento de la situación de los artistas activos en todos los sectores culturales.

En nombre de todos los que trabajan al interior del movimiento de coaliciones para la diversidad cultural, los editores de Coaliciones en Movimiento presentan sus condolencias a las familias de estos dos excelentes artistas africanos, así como a sus colegas y amigos.


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Coaliciones en Movimiento es publicado por la Secretaría del Comite de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural (ILC). Las coaliciones que lo integran son:

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Belgica, Benín, Burkina Faso,
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Editor: Jim McKee
Colaboradores en este número:
Robert Pilon, Bruno Bettati,
Mélanie Marron, Geneviève Grimard




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