English | Français
   
 
 


Vol. 3, No. 5, Julio 2005

En destacado:



Las negociaciones de la UNESCO presentan Convención propuesta, pero ¿lograrán las presiones de EE.UU. diluir el texto antes de la Conferencia General?

Para esta fecha, la mayoría de lectores de este boletín habrán oído las noticias acerca de la reunión celebrada en París a principios de mes: la tercera sesión intergubernamental de negociaciones en la UNESCO sobre el anteproyecto de convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones, que se realizó del 25 de mayo al 3 de junio , produjo un texto que se envió al Director General con la recomendación de que sea propuesto para adopción en la 33 a Conferencia General en octubre próximo.

Ahora, la gran pregunta es qué ocurrirá en las semanas previas a la Conferencia General:

¿La UNESCO, y la abrumadora mayoría de Estados Miembros que expresaron su apoyo al anteproyecto durante la tercera sesión de negociaciones, se mantendrán firmes en su resolución de presentar esta versión del texto, sin modificación alguna, para que sea adoptada en octubre?

¿O la intensa oposición de Estados Unidos causará que el Director General de la UNESCO, e incluso que quizás algunos de los países que apoyan la convención, se retracten y acuerden reabrir las discusiones acerca del contenido de la convención?

Una abrumadora mayoría de los 130 Estados Miembros que tomaron parte en la negociación apoyó la versión final del texto: los países miembros de la Unión Europea, Brasil, China, India, Rusia, Canadá, los estados del Caribe y de América Latina, Africa, la mayor parte de países árabes y muchos países asiáticos.

Al final, sólo un país siguió oponiéndose categóricamente a la convención, y el nombre de ese país no es ninguna sorpresa: Estados Unidos.

Su posición se puede resumir en una sola declaración hecha el 3 de junio por un miembro de la delegación de EE.UU. en la mañana de clausura de las negociaciones: “Estados Unidos vota no.” En consecuencia, dijeron, la convención no se puede presentar, “ni factualmente ni legalmente” como un documento de consenso.

Los estadounidenses llegaron mucho más lejos en una declaración formal emitida al concluir las negociaciones, en la que denuncian no sólo el contenido de la convención sinó también la legitimidad del proceso en el cual se desarrolló, diciendo que “las reglas de procedimiento —así como las prácticas normales de la UNESCO—se han aplicado de manera inconsistente y a veces han sido totalmente ignoradas,” y que el proceso global fue conducido por una “urgencia artificial de producir un texto completo en un corto periodo de tiempo”.

“El anteproyecto de convención…tiene profundos fallos y es fundamentalmente incompatible con la obligación constitucional de la UNESCO de promover la libre circulación de ideas por medio de las palabras y las imágenes…”

En su declaración, EE.UU. sostiene que, en vez de tratar de la cultura, la convención de la UNESCO trata en realidad del comercio.

“Porque se trata del comercio, esta convención excede claramente los mandatos de la UNESCO. Más aún, podría invalidar los derechos y obligaciones en virtud de otros tratados internacionales… hará retrasar el progreso hacia la liberalización económica que tanto ha hecho para incrementar la prosperidad alrededor del mundo, en particular en los países en desarrollo.”

En sus palabras de clausura, Kader Asmal, Presidente de las sesiones intergubernamentales de negociaciones, decidió abordar algunas de las críticas estadounidenses. Antiguo ministro de Educación durante el gobierno de Nelson Mandela, y veterano de las negociaciones internacionales, el Sr. Asmal declaró rotundamente que era falaz argumentar que el consenso depende de la unanimidad. Tampoco han sido las negociaciones “un circo de la mayoría.” Dijo que se había hecho un intento sincero para salvar las diferencias, “pero al final la brecha era simplemente demasiado ancha.”

Pero si bien EE.UU. estuvo solo en su ataque frontal contra la convención, en el curso de las negociaciones un pequeño número de países decidió ejercer reservas en cuanto a ciertos artículos. El lenguaje propuesto para el artículo 20, que trata de la relación de la convención con otros tratados internacionales, atrajo el número más importante de reservas.

Japón, Israel, Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia y Turquía se reservaron su posición sobre el artículo 20, “expresando su derecho de proponer enmiendas a este texto cuando sea presentado en la Conferencia General,” notó Artur Wilcynski, redactor de la sesión. ((Nota: En el transcurso de varias semanas posteriores a la tercera reunión, los gobiernos de Argentina y Chile retiraron formalmente sus reservas.)

El impacto de la oposición de EE.UU. junto con la incertidumbre creada por los países que tienen reservas, se hizo evidente a pocos días de concluir la tercera sesión de negociaciones, cuando el Director General Matsuura incluyó la siguiente declaración en un discurso que pronunció el 7 de junio para el segundo encuentro de ministros de cultura de Asia y Europa (ASEM):

(LA CITA SE ORIGINÓ EN FRANCÉS) “(S)obre ciertas disposiciones clave, no se pudo lograr un consenso”, notificó el Sr. Matsuura, y expresó la esperanza de que “en los pocos meses que nos separan de la Conferencia General, estas divergencias se podrán resolver para lograr una formulación satisfactoria para todos esos artículos. El Consejo Ejecutivo, que se reunirá en septiembre , justo antes de la Conferencia General, la Conferencia General en sí y en particular la sesión de la Comisión IV dedicada a la cultura, representan ocasiones para lograrlo, y permitirán a todos los países apoyar sin reservas una convención considerada de importancia urgente por muchos estados. Sería lamentable que los países que se reservan su posición sobre algunas de las disposiciones clave de esta c onvención decidan al final no apoyarla, dada su crucial importancia y urgencia para la protección y la promoción de la diversidad cultural. Por lo tanto solo puedo esperar que se haga un esfuerzo suplementario y que la cultura, desplegando todas sus fuerzas unificadoras, logre producir un consenso. ¡Sería brindar el más alto honor a la cultura!”

Esta cita es larga, pero la reproducimos íntegramente para mostrar el gran énfasis que Matsuura puso en este llamamiento. Por tradición, la UNESCO procede por consenso, y es evidente que el razonamiento americano de que el consenso equivale a la unanimidad tuvo un impacto sobre Matsuura.

También fue evidente en las negociaciones realizadas en mayo y junio que muchos países siguen llevando sus propios debates internos en cuanto al contenido de la convención. En ciertos casos, estos debates fueron evidentes incluso al interior las delegaciones presentes en la UNESCO. Lo que plantea la pregunta, a saber ¿qué tan sólido es el apoyo que estos países brindan a la convención y qué pasaría si la presión externa llega a influir en ellos para que apoyen la propuesta de abrir de nuevo las negociaciones? Porque es seguro que esa presión se llegará a ejercer.

Y no se puede subestimar el poder seductor del canto de una sirena para hacer un último intento y embarcar a Estados Unidos. El impacto —y el alcance— de la convención sería obviamente mayor si los Americanos firmaran y ratificaran la convención—siempre que sea una convención verdadera.

Pero para cualquiera que ha seguido las negociaciones desde el principio, está clarísimo que EE.UU. no tiene la intención de firmar una convención que sea vinculante.

Desde el principio, siguió la estrategia de “atrasar y diluir”, y según su historial reciente de tratados internacionales, se pueden ser escéptico acerca de su interés en llegar a ratificar. Su última táctica es simplemente el final de esta estrategia.

Ya se hicieron muchos compromisos a lo largo del camino para que una gran mayoría apoye el texto tal como se presenta ahora. Del punto de vista de las organizaciones que representan a autores, artistas y a otros profesionales del sector cultural, el resultado final es un primer paso importante aunque sea imperfecto. Éste reconoce en el derecho internacional la naturaleza distinta de los bienes y servicios culturales como medios de identidad, de valores y de sentido , y afirma el derecho soberano de los países de adoptar políticas culturales para garantizar una verdadera diversidad cultural a nivel nacional —y finalmente a nivel internacional. Es una cabeza de playa en la cual basarse en el futuro.

El único resultado posible al entablar de nuevo las negociaciones sería un texto debilitado.Esto sería completamente inaceptable. El tiempo de negociar ha terminado. Ahora se deben dirigir las energías hacia la construcción del apoyo que garantizará la aprobación de la convención por los dos tercios de los 192 Estados Miembros de la UNESCO, cuando se presente en la Conferencia General que se celebrará en octubre.

Las organizaciones que representan a los profesionales de la cultura no deben quedarse de brazos cruzados en este periodo crucial. Es probable que los debates internos dentro de los gobiernos en varias capitales en el periodo previo a octubre continúen—sobre todo en cuanto al artículo 20.

Estas discusiones no se llevarán a cabo sólo en los ministerios de Cultura. Los ministerios de Relaciones Exteriores, de Comercio Internacional y otros ministerios probablemente se involucrarán en estas discusiones. A fin de cuentas, las posiciones finales podrían tomarse en los más altos niveles de gobierno.

Por ello, es más importante que nunca que los jefes de Estado y de gobierno, así como los ministros de todos los ministerios, escuchen claramente de parte de las organizaciones culturales que tienen que mantener su posición en cuanto al contenido de la convención, resistir a la presión de entablar de nuevo las negociaciones, apoyar la convención en octubre y ratificarla con urgencia.

Volver al inicio

Puntos sobresalientes
del anteproyecto de convención en la UNESCO :

El título oficial del anteproyecto de convención en la UNESCO es: “La Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales”. Si se adopta en la Conferencia General de octubre, la convención:

  • Reconocerá en el derecho internacional la naturaleza distinta de los bienes y servicios culturales como vehículos de identidad, de valores y de sentido .

  • Afirmará claramente el derecho de los países de adoptar políticas culturales que garanticen la auténtica diversidad de las expresiones culturales a nivel nacional.

  • Incluirá disposiciones según las cuales los países desarrollados se comprometen a ayudar a los países en desarrollo a alimentar el desarrollo de sus propias industrias culturales emergentes.

  • Hará valer el principio de no subordinación —es decir que el estatus legal de la convención en el derecho internacional será igual al de otros tratados internacionales, incluso al de los tratados comerciales.

  • Comprometerá a los países a tener en cuenta las disposiciones de la convención no sólo cuando contraigan otros acuerdos internacionales, sinó también cuando apliquen e interpreten otros tratados de los que sean Parte .

  • Incluirá un mecanismo básico de solución de controversias, creando el potencial para que en los años por venir la convención acumule un conjunto de decisiones escritas sobre temas de política cultural que terminarán teniendo influencia sobre la manera en la cual se trata a la cultura en los tratados comerciales .

El éxito principal del anteproyecto de convención de la UNESCO yace en el hecho que alcanza el objetivo fundamental de reconocer en el derecho internacional la naturaleza distinta de los bienes y servicios culturales y afirma el derecho soberano de los países de adoptar políticas que apoyen la diversidad cultural.

En esto, representa un paso histórico en la campaña para establecer un nuevo marco legal internacional concebido específicamente desde una perspectiva cultural.

Al mismo tiempo, el anteproyecto representó el primer intento de los países para llegar a un acuerdo sobre un tratado que habla de este tema, y se asumieron compromisos significativos a lo largo del camino que alcanzó tal acuerdo:

  • La convención afirma firmemente el derecho soberano de los países de adoptar políticas culturales que apoyen la diversidad cultural, pero este derecho no se equilibra con las correspondientes obligaciones de implementar dichas políticas. Durante las negociaciones, tales obligaciones fueron diluidas para limitarse a disposiciones de “esfuerzo máximo”.

  • Se establecerá un Fondo Internacional, pero los países harán contribuciones voluntarias —los Estados Miembros no estuvieron dispuestos a más que esto.

  • El mecanismo de solución de controversias que se prevé en la convención, que consiste en la conciliación, es muy débil comparado a los que se encuentran en los tratados comerciales —como el arbitraje vinculante que puede ser iniciado unilateralmente por una parte de una controversia y en el que los países tienen que acatar la decisión que resulte.

La gran pregunta: ¿Cuál será la relación entre la convención y los otros tratados?

La pregunta acerca de la manera en la cual la convención se relacionaría con otros tratados fue uno de los debates de mayor importancia de todas las negociaciones, y el artículo 20, el resultado final (si en efecto es el resultado final y si este debate no se reabre en los meses que están por venir) tiene elementos alentadores—así como también ambigüedades.

Por una parte, el principio de no subordinación de la convención a los tratados comerciales u otros tratados internacionales se establece claramente en el título y en el párrafo 1 del artículo 20.

También incluye un compromiso por parte de los Estados Miembros de tener en cuenta las disposiciones de la convención cuando apliquen e interpreten otros tratados de los que sean Parte y cuando contraigan otros acuerdos internacionales .

De hecho, este principio —establecido en el párrafo 1. a) del artículo 20 —según el que las Partes de la convención deben tener en cuenta sus disposiciones al interpretar y aplicar otros tratados de los que sean Parte demuestra ser el aspecto más significativo de este artículo, y puede constituir un genuino adelanto en el derecho internacional.

Sin embargo, la naturaleza ambigua del artículo 20 es evidente al comparar el párrafo 1 del artículo con el párrafo 2:

1. Los Estados Partes reconocen que cumplirán de buena fe sus obligaciones en virtud de la presente Convención y de los otros tratados de los que sean Partes. Por lo tanto, sin subordinar la presente Convención a cualquier otro tratado, los Estados Partes :

a) se comprometen a promover el apoyo mutuo entre la presente Convención y los otros tratados de los que sean Partes ; y

b) tendrán presentes las disposiciones pertinentes de la presente Convención cuando interpreten y apliquen los otros tratados de los que sean Partes o cuando contraigan otros compromisos internacionales .

2. Ninguna disposición de la presente Convención podrá ser interpretada de tal manera que afecte los derechos y obligaciones que tengan los Estados Partes en virtud de otros instrumentos internacionales de los que sean Partes .

No es fácil conciliar las declaraciones que contienen estos dos párrafos. Cabe recalcar nuevamente que en las últimas 48 horas de las negociaciones, las delegaciones de Japón, Israel, Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia y Turquía recibieron instrucciones de parte de sus sedes de gobierno de ejercer reservas en cuanto a este artículo hasta que se celebre la Conferencia General.

Mientras tanto, la reacción estadounidense contra el párrafo 1 fue vehemente. Argumentaron que tendría el efecto de subordinar todos los otros tratados a la Convención de la UNESCO, e insistieron hasta el final de las negociaciones en que el texto que se presente en la Conferencia General incluya dos opciones para el artículo 20, para seguir negociando: 1) la versión adoptada en última instancia; y 2) su propuesta, que consiste en conservar sólo el párrafo 2. Eviscerar el artículo 20 será casi con certeza la principal prioridad de su campaña para reabrir las negociaciones y atenuar la convención.

Volver al inicio

Las declaraciones hechas por los ministros de Cultura en Madrid encabezan una oleada de declaraciones en apoyo a la convención sobre la diversidad cultural en la UNESCO

El encuentro de ministros de Cultura realizado en Madrid los días 10 y 11 de junio y presidido por Carmen Calvo (España), Renaud Donnedieu de Vabres (Francia) y Gilberto Gil (Brasil) simplemente fue la declaración más destacada de una oleada de recientes afirmaciones públicas para apoyar la campaña que garantice la adopción de la convención en la UNESCO.

“Constatando que la Protección y la Promoción de la Diversidad Cultural constituyen un objetivo común a alcanzar, los ministros de Cultura y los representantes de 70 países y organizaciones internacionales, de los que 45 son ministros o titulares de Cultura, reunidos en Madrid los días 11 y 12 de junio de 2005, y firmantes de esta declaración realizan un llamamiento para la adopción definitiva de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales en la 33ª Conferencia General de la UNESCO (octubre de 2005) en los términos recomendados por la Tercera Reunión de Expertos Intergubernamentales concluida el 3 de junio en París.”

Calvo, Donnedieu de Vabres y Gil agregaron esta declaración a una proclamación propia en la que enfatizaron que es esencial que la convención que se adoptará en última instancia en la UNESCO mantenga el contenido del texto desarrollado en las negociaciones intergubernamentales—una clara señal de que consideran que las negociaciones han concluido.

Varios de los ministros que se reunieron en Madrid estuvieron en Córdoba dos días después para la VII Conferencia Iberoamericana de Cultura. Dieciocho ministros asistieron a la conferencia celebrada los días 13 y 14 de junio, y este grupo también reafirmó un fuerte apoyo hacia la convención en la UNESCO.

Otras declaraciones recientes incluyen la que hizo la Unión Europea el 6 de junio, llamando al anteproyecto de convención “un precedente en el derecho internacional” por la manera en la que “legitima las políticas culturales y promueve la cooperación internacional”, “reafirma el respeto de las obligaciones internacionales en tanto que obliga a las Partes a tener en cuenta los objetivos de la diversidad cultural cuando apliquen e interpreten todas sus obligaciones internacionales, y cuando negocien nuevos compromisos internacionales”.

Las declaraciones a favor de la convención en la UNESCO no se limitaron al nivel político. El 29 de mayo, en Budapest, Hungría, representantes de los sindicatos de las artes, medios de comunicación y entretenimiento que asistieron a la Cuarta Asamblea General de EURO-MEI adoptaron por unanimidad una resolución que expresa su firme apoyo a la convención:

“ Este instrumento internacional es necesario porque la liberalización y desregulación del proceso GATS-AGCS están amenazando la diversidad cultural y los servicios culturales. Es imprescindible reconocer la naturaleza específica de los bienes y servicios culturales, que trasladan identidad y valores y no pueden ser vistos simplemente como bienes o servicios ”, expone la resolución.

Volver al inicio

Los participantes del encuentro en Madrid
instan a los Estados Miembros de la UNESCO
a apegarse al plazo del 2005 y a proteger la esencia de la convención

Adoptar una convención en la UNESCO que otorgue reconocimiento en el derecho internacional a la naturaleza específica de los bienes y servicios culturales y afirme claramente el derecho de los países de adoptar políticas culturales. Apegarse al plazo del 2005 para la adopción de la convención. Comprometerse a darle prioridad a su ratificación. Y seguir evitando de contraer compromisos de liberalización sobre la cultura en el contexto de las negociaciones comerciales.

Esos fueron algunos de los mensajes para los Estados Miembros de la UNESCO contenidos en la declaración del Cuarto Encuentro Internacional de Organizaciones Profesionales de la Cultura , celebrado del 9 al 11 de mayo en Madrid, España.

Los dirigentes de 170 organizaciones culturales representando a autores, compositores, directores, artistas escénicos, técnicos, escritores, artistas visuales y plásticos, y artistas de las nuevas tecnologías, así como productores independientes, editores, teleradiodifusores y distribuidores de 60 países se reunieron en Madrid para debatir sobre el tema “Diversidad Cultural: un nuevo pilar del sistema jurídico internacional”.

El encuentro fue convocado por la Coalición Española para la Diversidad Cultural y organizado conjuntamente con el Comité de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural y con el apoyo financiero del Ministerio de Cultura y del Ministerio de Relaciones Internacionales de España.

Con el objetivo de asegurar una versión final del texto de la convención que pudiera ser propuesto para su adopción en la Conferencia General de octubre próximo, los participantes del encuentro en Madrid decidieron aprobar el texto consolidado (abril de 2005) del Presidente de la reunión intergubernamental como punto de partida apropiado para las negociaciones de mayo.

Los participantes convocaron urgentemente a los Estados Miembros a proteger la esencia de este texto y a asegurar que el resultado final permanezca centrado en la protección de la diversidad de las expresiones culturales, reconozca claramente la naturaleza distinta de los bienes y servicios culturales y afirme el derecho de los países de adoptar políticas culturales, y que la convención no sea subordinada a ningún otro tratado internacional, incluyendo los tratados comerciales.

Volver al inicio


Nuevas Coaliciones en Brasil, Hungría, Italia, elevan el total a 26

El 30 de mayo, la Coalición Húngara para la Diversidad Cultural dió una conferencia de prensa para anunciar formalmente su creación por sus organizaciones fundadoras y para invitar a otras organizaciones del sector cultural nacional a unirse a ellas.

Las organizaciones fundadoras son miembros de la Coalición Húngara, ellas son: la Asociación de Artistas Húngaros (MAOE), la cual representa a 6,500 pintores, escultores, diseñadores, modistos, escritores, compositores, restauradores, y fotógrafos; HUNGART, la Sociedad Recaudadora de Artistas Visuales Húngaros; la Asociación de Orquestas Húngaras; la Asociación Húngara de Bailarines; y la Asociación de Sindicatos Artísticos de Hungría, organización que aglutina a siete sindicatos que representan a artistas profesionales y artesanos.

Una semana después, el 7 de junio, durante el Fesitval Florianópolis Audiovisual Mercosur (FAM), se estableció la Coalición Brasileña para la Diversidad Cultural, que reune al Congreso Brasileño de Cine, una organización paraguas que aglutina a 45 organizaciones del sector audiovisual, a la Unión de Compositores de Brasil, a la Asociación Brasileña de Directores, Arregladores y Administradores de Música, y a la Liga Brasileña de Editores.

También fue elegido un Comité Ejecutivo integrado por Geraldo Moraes, productor cinematográfico, Marcus Vinicius, director musical, Marta Martins, editora, y Debora Peters, productora.

La primera prioridad de la nueva coalición será expandir su membresía, invitando a organizaciones de todos l os sectores brasileños del arte y de la cultura a unirse.

Al cierre de esta edición de Coaliciones en Movimiento, la Coalición Italiana para la Diversidad Cultural informó que se establecería formalmente el 22 de junio en Roma. También recibimos noticias de la creación de nuevas coaliciones en Italia, Ecuador, Guinea, Mali y Suiza--alcanzando un total de 30 coaliciones para la diversidad cultural alrededor del mundo. Un reporte más detallado sobre estas coaliciones aparecerá en nuestro próximo número.

Volver al inicio


Agrupación de Coaliciones Europeas
para la Diversidad Cultural

En vistas al mandato de negociación que los 25 Estados Miembros confiaron a la Comisión Europea para el anteproyecto de convención sobre la diversidad cultural en el marco de la UNESCO y la competencia ya exclusiva de la Comisión Europea sobre las negociaciones comerciales internacionales de la OMC, las Coaliciones para la Diversidad Cultural de Alemania, Bélgica, España, Francia, Irlanda, Italia y Eslovaquia (así como un representante de Finlandia a título de observador), decidieron constituir una alianza: las Coaliciones Europeas para la Diversidad Cultural.

El principal objetivo de esta alianza es informar a las instituciones europeas y a los gobiernos sobre las expectativas de los creadores y de los profesionales de la cultura frente al anteproyecto de convención discutido en la UNESCO.

Reunidas por primera vez los días 19 y 20 de abril del 2005 en Bruselas, por iniciativa de las Coaliciones belga y francesa, los representantes de las Coaliciones Europeas se reunieron sucesivamente con el Sr. Ján Figel, Comisario responsable de la Educación, de la Formación, de la Cultura y del Multilingüismo, el Sr. Nikolaos Sifunakis, Presidente de la Comisión de la Cultura y de la Educación del Parlamento Europeo y el Sr. Peter Mandelson, Comisario responsable del Comercio.

Las Coaliciones Europeas adoptaron una declaración final (www.coalitionfrancaise.org ) que se felicita en particular de que Europa tenga una voz común en la UNESCO y espera que la Comisión Europea defienda posiciones ambiciosas.

Volver al inicio



Coaliciones en Movimiento es publicado por la Secretaría del Comite Internacional de Enlace de las Coaliciones para la Diversidad Cultural (ILC). Las coaliciones que lo integran son:

Alemania, Argentina, Australia, Belgica, Benín, Brazil, Burkina Faso, Cameroun, Canadá, Chile,
Colombia, Congo, Corea, Ecuador, Espana, Francia, Guinea, Hungria, Irlanda, Italia, Mali, Marruecos, México, Nueva Zelandia, Perú, Senegal, Slovakia, Suiza, Togo, Uruguay.


154 Laurier Ave. West, Suite 240
Montreal, QUE H2T 2N7
T. (514) 277-2666
F. (514) 277-9994


www.coalitionfrancaise.org
e-mail:

Editor: Jim McKee
Colaboradores en este número: Robert Pilon, Bruno Bettati,
Geneviève Grimard, Laurence Poirier-Bourdon, Marisol Paquin

Coalitions en Mouvement est publié grâce à un appui financier du
Ministère du Patrimoine canadien,
du Ministère des Affaires étrangères et du Commerce international
et grâce à un appui financier du Gouvernement du Québec