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Vol. 3, No. 7, Octubre 2005

Estados Miembros de la UNESCO adoptan Convención para la diversidad cultural por abrumadora mayoría pese a fuerte oposición de EE.UU.; parte campaña de ratificación

Fue una votación histórica y los resultados no pueden ser más claros.

El pasado 20 de octubre, durante la sesión de clausura de la 33ª Conferencia General de la UNESCO, los Estados Miembros resolvieron por un abrumador margen de 148 contra 2 adoptar la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales.

Esta votación significa que por primera vez en la historia del derecho internacional se reconoce el carácter singular de los bienes y servicios culturales en una convención. Es decir, en un tratado que además confirma formalmente el derecho soberano de los países a darse políticas culturales en pro de la diversidad.

La abrumadora votación en favor de la Convención se hace todavía más impactante cuando se considera que Estados Unidos lanzó en su contra una ofensiva generalizada que en los días previos a la votación se intensificó hasta alcanzar niveles inéditos.

A pesar de todo ello, a la hora de votar Estados Unidos se encontró absolutamente aislado, acompañado apenas por Israel. Australia y Japón, sus antiguos aliados, se abstuvieron o bien votaron a favor.

El resultado fue un voto con fuerza suficiente para impulsar una gran campaña destinada a que los gobiernos ratifiquen la Convención lo antes posible, de preferencia antes de la Primera Conferencia de Estados Partes a realizarse en octubre del 2007 en el marco de la 34ª Conferencia General de la UNESCO.

Al reconocer en la legislación internacional el derecho de los países a darse sus propias políticas culturales, la Convención aporta una base sólida a aquellas naciones que no desean entregar la cultura a los acuerdos comerciales y prefieren no asumir compromisos de liberalización cultural ante la OMC o en sus acuerdos de comercio a nivel regional.

Claro respaldo durante la Conferencia General

Aun cuando la votación final fue el indicador más claro del respaldo con que se llegaba a la Conferencia General, en el debate previo en la IV Comisión (Cultura) se vieron otros indicadores igualmente interesantes:

  • El interés por asistir fue tal que la capacidad del Salón II de la UNESCO se vio totalmente excedida, al punto que al darse inicio al debate la mañana del 17 de octubre quedaron fuera de la sala varios embajadores y ministros de cultura. A raíz de ello, y por primera vez en su historia, la IV Comisión debió sesionar en la sala de plenarios.

  • Quince ministros de cultura, en especial los de Brasil, Canadá, Colombia, México y varios otros, intervinieron a favor de la Convención en representación de sus países.

  • Hicieron uso de la palabra 79 delegados en representación de un número mucho mayor de países. Inglaterra, por ejemplo, habló a nombre de los 25 Estados Miembros de la Unión Europea más Croacia, Hungría, Rumania y Turquía.

  • El voto de 151 contra 2 en la IV Comisión se produjo a diez horas de iniciado el debate y entregó una indicación temprana del abrumador consenso existente en torno al tema.

Quedaba abundantemente claro que se estaba en presencia de una determinación generalizada a favor de la Convención.

Estados Unidos: Contraofensiva en todos los frentes

La fuerte oposición de Estados Unidos -la que se intensificó durante el último año a medida que avanzaban las negociaciones- entregó una clara señal de que el proceso de ratificación pondrá a prueba la determinación de los países. Su decisión, sin embargo, será clave para garantizar que la Convención entre en vigor y asuma su papel en el ordenamiento jurídico mundial.

La determinación de Estados Unidos de oponerse a la Convención hasta el último día quedó en evidencia en la multiplicidad de ámbitos en que se desarrolló su contraofensiva:

  • A finales de agosto EE.UU. intentó que la Organización Mundial de Comercio interviniera directamente en el proceso que se llevaba a cabo en la UNESCO. La estratagema fue enfáticamente rechazada por los países miembros de la OMC a favor de la Convención.

  • Al inicio de la Conferencia General de la UNESCO, la Secretaria de Estado Condoleeza Rice dirigió una nota a los cancilleres de todos los países miembros expresando “honda preocupación” de su gobierno en torno al proyecto de Convención, proponiendo “posponer toda medida relativa a esta convención hasta que hayamos tenido más tiempo para abordar sus multiples fallos”.

  • En vísperas de la votación, Estados Unidos orquestó una ofensiva mediática que se tradujo en burlas y denuncias en contra de la UNESCO en importantes medios de prensa, incluyendo The Wall Street Journal, The Washington Post y The New York Times.

Al interior de la UNESCO, la embajadora norteamericana Louise Oliver siguió haciendo discursos a favor de la diversidad cultural en términos generales, pero haciendo todo lo posible por desvirtuar o dilatar la Convención.

Caracterizando el texto como “apresurado” y “sujeto a interpretación”, la embajadora se concentró en argumentar que la Convención entorpecería el libre flujo de palabras e imágenes, pondría en riesgo la libertad de expresión y tendría efectos negativos sobre los tratados de libre comercio.

Luego de ello procedió a proponer cerca de 28 enmiendas expresamente calculadas para diluir los efectos de la Convención, insistiendo en que se votaran todas y cada una a pesar de no contar con el más mínimo apoyo de la Conferencia. El resultado fue un ejercicio de 45 minutos de duración en que cada propuesta se rechazó sistemáticamente por un margen similar al del voto de adopción.

Los argumentos estadounidenses no convencen, pero la presión surte efecto

Los argumentos de Estados Unidos claramente no lograron persuadir a los demás Estados Miembros. En efecto, varios señalaron que el primer principio de la Convención expresa sin ambigüedad que “…nadie podrá invocar lo aquí dispuesto con el objeto de infringir los derechos y libertades fundamentales consagradas en la Declaración Universal de Derechos Humanos o garantizadas en el derecho internacional, ni tampoco limitar su alcance”.

No obstante, las fuertes presiones de Estados Unidos surtieron efecto sobre al menos un grupo de pequeñas naciones que optaron por ausentarse de la sala al momento de la votación. Otros, tales como Honduras, Nicaragua y Liberia, siguieron las aguas de Australia y prefirieron abstenerse.

Tras la votación hicieron uso de la palabra los delegados de Irak, Corea del Sur y Nueva Zelandia para explicar que su voto interpreta que la convención no debiera modificar las obligaciones existenes en acuerdos internacionales previos—algo que en todo caso está indicado en el Artículo 20.2 de la convención.

Estas declaraciones parecían tener por objetivo el establecer que el lenguaje del artículo 20.2 prevalece sobre el 20.1 b), que declara que “ cuando interpreten y apliquen los demás tratados en los que son Parte o contraigan otras obligaciones internacionales, tendrán en cuenta las disposiciones pertinentes de la presente Convención. ”

Nueva Zelandia fue aún más lejos, al declarar que “…cualquier discordancia entre la Convención y otros tratados internacionales se deberá resolver en favor de estos últimos”.

Más de alguien dirá que esta oposición hasta las últimas consecuencias de Estados Unidos tenía por objeto complacer a los grupos de presión internos, en especial la Asociación de la Industria Cinematográfica.

Pero las declaraciones de la Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos, quien tras la Conferencia dijo que su país llamaría a no ratificar la Convención o al menos intentaría restringir drásticamente el ámbito de su aplicación a fin de que no entre en conflicto con la OMC, permiten otra lectura: que la batalla en pro de la Convención no ha terminado, y que la campaña por garantizar que ésta se convierta en un instrumento real del derecho de los países a tener políticas culturales propias recién comienza.

Que la Conferencia General haya votado a favor de la adopción ha sido un logro de marca mayor. Haber construido una base de apoyo tan amplia en apenas un par de años es una verdadera hazaña.

Los países impulsores de la idea -Francia y demás miembros de la Unión Europea; Canadá, Brasil, China, Sudáfrica y tantos otros- pueden enorgullecerse con justa razón de esta conquista. Otro tanto pueden decir las más de 30 coaliciones por la diversidad cultural y centenares de organizaciones de profesionales de la cultura del mundo entero que durante los últimos seis años se movilizaron a favor de la Convención.

Sin negar su importancia, éste ha sido apenas un primer paso. La historia está plagada de instrumentos internacionales plenos de buenas intenciones que quedaron en el camino tras no conseguir un número suficiente de ratificaciones.

No debemos permitir que ello suceda con la Convención por la diversidad cultural.

Los desafíos que se abren ante las organizaciones de profesionales de la cultura están meridianamente claros: llamar a los gobiernos a dar inicio de forma inmediata a una campaña a favor de la ratificación. Dentro de los próximos dos años, alcanzar o superar el mínimo de 30 ratificaciones. Velar por que las ratificaciones provengan de todas partes y que naciones del África, las Américas, Asia Pacífico y Europa se pronuncien a favor. Y por último, seguir alerta y exigiendo a los gobiernos que no acepten compromisos de liberalización de la cultura en las negociaciones comerciales que desarrollen antes de la entrada en vigor de la Convención.

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Coaliciones de Camerún, Canadá, Francia, Alemania, Senegal, Eslovaquia y Suiza en la sesión de la UNESCO

En representación del Comité de Enlace Internacional de Coaliciones por la Diversidad Cultural (ILC-CCD), asistieron al debate en la UNESCO el actor Pierre Curzi, copresidente de la Coalición canadiense por la diversidad cultural, y el músico Njoh Mboule, Presidente de la Coalición camerunense por la diversidad cultural.

Interviniendo a nombre de 500 organizaciones de artistas y profesionales de la cultura de 31 países -representados en la sala por delegaciones de Camerún, Canadá, Francia, Alemania, Senegal, Eslovaquia y Suiza- Curzi enfatizó uno de los objetivos fundamentales de la Convención para el sector cultural:

“Para los artistas, el tema de fondo es poder expresar nuestra identidad, nuestros valores, nuestro idioma y nuestro acento dentro de una cultura accesible a la ciudadanía. Queremos además acoger y abrirnos hacia las expresiones culturales de todos los países del mundo”.

Mboule, en tanto, valoró la labor de la UNESCO y de los países promotores de la idea, y puso de relieve el desafío que se abre tras la adopción:

“Sabemos que se trata apenas de un primer paso. Para que esta Convención entre en vigor, será preciso que la ratifiquen por lo menos 30 países. En vista de las presiones que se ejercen sobre los países en el marco de las negociaciones de libre comercio, es fundamental que la Convención entre en vigor lo antes posible. El movimiento internacional de coaliciones para la diversidad cultural se compromete a trabajar mancomunadamente con todos los Estados a fin de lograr que la Convención sea ratificada por el mayor número posible de países y que adquiera la gravitación que merece”.

A estas intervenciones se sumó la del senegalés Cheikh Ngaïdo Ba, quien habló a nombre de la Red Africana de Coaliciones por la diversidad cultural.

En un comunicado de prensa emitido luego del abrumador voto de mayoría a favor de la Convención, las coaliciones reiteraron su compromiso de seguir trabajando con los países promotores del proyecto por una pronta ratificación y entrada en vigor.

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La oferta de EE.UU. de recortar los subsidios agrícolas reanima la Ronda Doha de la OMC. ¿Cuál será el impacto de las negociaciones en torno a servicios sobre el ámbito cultural?

A menos de dos meses de la reunión ministerial de la OMC a efectuarse del 13 al 18 de diciembre en Hong Kong, y cuando los negociadores en Ginebra estaban convencidos de que el proceso iba directo a un fracaso, similar al vivido en Cancún, la oferta de Estados Unidos de reducir los subsidios agrícolas ha entregado un nuevo aliento a la Ronda Doha de la OMC.

Voceros cercanos a las conversaciones advierten que la oferta no está exenta de problemas y que por el contrario, está expresamente concebida para presionar al máximo a la Unión Europea y otros países al menor costo político interno posible. Aún así, la caracterizaron como una propuesta seria que requiere de la respuesta de los demás actores de este proceso.

La superación del tema agrícola se ha considerado durante años como condición esencial para avanzar en el resto de la Ronda Doha.

Lo que no estaba claro al cierre de esta edición es qué repercusión tendrían estos avances sobre el ámbito de servicios, en especial los de tipo audiovisual.

A la fecha son muy pocos los países que han hecho propuestas en el campo audiovisual durante estas negociaciones. Hoy está claro que EE.UU. esgrime la oferta agrícola como un anzuelo a cambio del cual exigirá concesiones en el tema servicios.

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Y con Costa de Marfil ya somos 31

Un conjunto amplio de profesionales de la música, cine y televisión, artes visuales y de la representación, las letras, los festivales, la educación, la tradición cultural y la prensa de Costa de Marfil han conformado la Coalición marfileña por la diversidad cultural.

Como primer presidente fue elegido David Hassan, del Sindicato de Actores de Costa de Marfil.

Martin Guedeba, de la Federación Nacional de Teatro de Costa de Marfil, resultó elegido vicepresidente, en tanto David Johnson, del grupo Acción Nacional Cultural Viva la Marfileñidad, fue electo secretario general.

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Artistas convergen sobre París a manifestar su apoyo a la Convención en la víspera del debate en la UNESCO

En los días previos al debate en la UNESCO se dieron cita en París siete destacados artistas internacionales que se refirieron a la importancia de que los países puedan tener las políticas culturales que estimen adecuadas.

Así, participaron en una mesa redonda organizada por la Coalición francesa por la diversidad cultural el cineasta francés Bertrand Tavernier, la actriz coreana Moon Sori, el cineasta malí Souleymane Cissé, el músico malí Salif Keita, la coreógrafa española Bianca Li, el escritor francés Daniel Picouly y el compositor francés Laurent Petitgirard.

Asistieron más de un centenar de personas y hubo una importante cobertura de importantes medios escritos, radiales y televisivos de la ciudad.

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Las coaliciones francófonas se reúnen y emiten declaración durante el Festival de Cine de Namur

El pasado 29 de septiembre se reunieron en Namur, cerca de Bruselas, representantes de coaliciones por la diversidad cultural de Bélgica, Burkina Faso, Camerún, Canadá, Francia y Suiza a fin de evaluar la situación actual en la campaña para asegurar la adopción de la Convención en la UNESCO.

Tras la reunión, varios de los asistentes participaron en un seminario sobre diversidad cultural organizado por la Coalición belga por la diversidad cultural y el Festival internacional de cine francófono de Namur.

Al cierre de la jornada los participantes aprobaron una declaración en favor de la Convención para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales.

Más de 150 personas asistieron a este seminario de medio día de duración.

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Coaliciones en Movimiento es publicado por la Secretaría del Comite Internacional de Enlace de las Coaliciones para la Diversidad Cultural (ILC).

Las coaliciones que lo integran son:

Alemania, Argentina, Australia,
Belgica, Benín, Brazil, Burkina Faso,
Canadá, Cameroun, Chile, Colombia, Congo, Corea, Costa de Marfil, Ecuador, Espana, Francia, Guinea, Hungría,
Irlanda, Italia, Mali, Marruecos, México,
Nueva Zelandia, Perú, Senegal,
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Editor: Jim McKee
Colaboradores en este número:
Robert Pilon, Bruno Bettati,
Marisol Paquin


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