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Vol.
3, No. 6, Septiembre 2005
En destacado:
Cuenta Regresiva Para la Conferencia General de la UNESCO
Los Partidarios se Encaminan Hacia un Contundente Voto de Adopción sobre la Convención, pero las Tácticas de Atenuación y Retraso de E.U.A. Pueden Producir un Clima de Desafío para la Ratificación
Mientras el Consejo Ejecutivo de la UNESCO se reunió (entre el 13 al 19 de septiembre), en el camino a la 33 a Conferencia General (del 3 al 21 de octubre), los países que abogan por la convención sobre la protección y promoción de la diversidad de la expresión cultural trabajaron mucho para salir de la reunión del consejo con una fuerte recomendación de que los estados miembros adopten la convención durante la Conferencia General que empezará el 3 de octubre.
Específicamente, los partidarios trabajaron para asegurar una recomendación de adopción respaldada por 40 o más de los 58 estados miembros que forman parte del consejo —alcanzando o superando el nivel de apoyo obtenido en esta etapa hace dos años para la convención sobre patrimonio intangible, que después fue adoptada en la 32 a Conferencia General en octubre de 2003.
Los países líderes que apoyan la convención trabajaron duramente para levantar un fuerte impulso a favor de la adopción de la convención, por un buen motivo: una reunión informal sobre la convención de la UNESCO celebrada el 25 de agosto en la sede de la OMC en Ginebra por insistencia de Estados Unidos y de un pequeño número de otros países ha sido evidencia concreta de que E.U.A. no ha abandonado sus esfuerzos para atenuar o retrasar la adopción de la convención.
En la reunión de Ginebra, E.U.A., con el apoyo de Australia, Hong Kong, Japón, México, Singapur y Corea del Sur —y en menor grado, por Chile— lanzó un ataque de amplio alcance en contra de la convención, y buscó que la OMC transmitiera esas preocupaciones oficialmente a la UNESCO.
En un claro intento de dar la impresión de que su posición gozaba de un apoyo más grande del que tiene en realidad, E.U.A. pidió a la OMC que transmitiera las opiniones expresadas durante la reunión del 25 de agosto “sin atribución”.
Sin embargo, este último intento de reintegrar a la OMC en el proceso de la UNESCO fue contrarrestado abrumadoramente por una amplia alianza integrada por la Unión Europea, Brasil, China, Canadá, Benin, Turquía, Noruega y muchos países más.
Estos países hicieron resaltar que la consulta de la UNESCO a la OMC sobre la convención ya tuvo lugar en noviembre de 2004. Y reafirmaron que el lugar apropiado para plantear preocupaciones acerca de una convención de la UNESCO era la agencia misma. Ante la falta de consenso, la Secretaría de la OMC concluyó que era inapropiado transmitir algún informe sobre la reunión a la UNESCO.
Como la opción de integrar la OMC en el proceso de la UNESCO no resultó, se puede esperar que E.U.A. hará al menos un último esfuerzo en la UNESCO para reabrir las negociaciones y así poder atenuar las principales disposiciones de la convención —en particular el artículo 6, que establece el derecho de los países de aplicar políticas en favor de la diversidad cultural, y el artículo 20, que afirma claramente la no-subordinación de la convención a otros tratados internacionales, y compromete a los países signatarios a tomar en cuenta sus disposiciones cuando apliquen e interpreten otros tratados internacionales.
Su Plan B —dada la ausencia del apoyo requerido para debilitar la convención en este momento—será de lograr posponer un voto sobre la adopción de la convención hasta la Conferencia General de 2007.
Al momento de escribir estas líneas, parece ser que las tácticas de E.U.A no podrán contrarrestar el alto nivel de apoyo en favor de la adopción de la convención, en especial porque E.U.A. en gran medida se aisló a sí misma al final de las negociaciones de la UNESCO con una declaración que, en términos vehementes, denunciaba la convención y el proceso por medio del cual fue negociada.
Sin embargo, hay indicios de que estas maniobras de último minuto en contra de la convención podrían tener un impacto sobre la campaña de ratificación de la convención—en particular al desatar, o en algunos casos revivir debates internos en ciertos gobiernos nacionales en cuanto al tema de la convención.
El texto de base para las deliberaciones del Consejo Ejecutivo será el reporte sobre la convención del 4 de agosto, presentado por el Director General Koïchiro Matsuura, el cual contiene el anteproyecto de convención finalizado al concluir la tercera sesión de negociaciones intergubernamentales.
El Consejo Ejecutivo se reunirá el 29 de septiembre —y el resultado de su discusión sobre la convención debería dar un indicio claro del panorama de un voto de adopción positivo durante la Conferencia General, que empezará cuatro días después.
La convención se discutirá extensamente durante la sesión de la Comisión IV (Cultura) de la CG. Las deliberaciones sobre la convención, último punto de la agenda de esta sesión, tomarán lugar a más tardar el 17 de octubre, y la adopción final—si todo marcha bien—se hará en la sesión plenaria de clausura del 20 de octubre.
¿Qué deben hacer las organizaciones que representan a los profesionales del sector cultural en este lapso de tiempo?
No dar por hecho un voto positivo del gobierno de su país sobre la adopción. Hacer peticiones de último minuto a los ministros responsables de la cultura, de relaciones exteriores y de educación (cualquiera de los que pudieran representar a sus gobiernos ante la Conferencia General) —como también al ministro responsable del comercio. Considere escribir a su jefe de gobierno o de estado —visto que las decisiones finales sobre la convención podrían probablemente tomarse a este nivel. Cualquiera sea el canal, asegurar que el gobierno entienda claramente que el sector cultural le da mucha importancia a que se apoye la convención —que las negociaciones se han terminado, que la convención se debe adoptar sin más modificaciones y que deben comprometerse a ratificarla lo antes posible después de la Conferencia General.
Hacer Realidad la Convención: El Reto de la Ratificación
Lograr la adopción de la convención en octubre será un momento decisivo de la campaña para conseguir una convención internacional que reconozca la naturaleza distinta de los bienes y servicios culturales y afirme el derecho de los países de aplicar políticas culturales para asegurar una auténtica diversidad de las expresiones culturales a escala nacional e internacional.
Pero cabe señalar que la adopción de la Convención UNESCO, siendo un paso esencial del proceso, no es un fin en sí mismo.
La realidad es que muchos tratados son adoptados pero nunca cobran vida legal debido a que fallan en ser ratificados por el número requerido de países para entrar en vigor.
Por tanto, si la convención es adoptada en Octubre marcará el inicio de una nueva fase: la campaña para asegurar que el número requerido de países lo ratifiquen a nivel gubernamental nacional para permitirle entrar en efecto.
La Campaña de Ratificación: una Agenda Realista
Las naciones líderes y las organizaciones profesionales de la cultura que apoyan la convención deben por ello compartir un objetivo común: asegurar ratificación expedita de la convención por 30 países—idealmente más—a tiempo, de modo que la Conferencia fundacional de Partes sea convocada para la 34a Conferencia General, en octubre 2007.
Asegurar la ratificación por 30 países es un objetivo francamente ambicioso—pero puede lograrse si el trabajo de las coaliciones nacionales es complementado por un esfuerzo similarmente concertado de países líderes en el apoyo a la convención.
Sin esta campaña, la previsión de una ratificación a tiempo de la convención es mucho menos favorable.
En cierta medida, esto es así porque si la convención se adopta por voto este otoño, la intensa oposición proveniente de Estados Unidos será simplemente redirigida a una campaña concertada para presionar a los países a no ratificar la convención. Y debe reconocerse que por diversas razones—dependencia política o económica, aspiración a asegurar nuevos acuerdos de comercio (o admisión a la OMC), o el deseo de asegurar el apoyo de Estados Unidos en otros foros (por ejemplo, disputas territoriales)—diversos países podrían demostrar ser susceptibles a esta presión.
Más aún, debe tomarse en cuenta que no será suficiente simplemente alcanzar el objetivo mínimo de 30 países que ratifiquen la convención.
En cambio, será de gran importancia para el peso ulterior de la convención que sea ratificada por un número importante de países de todas la regiones del mundo.
En todos los casos, la continua emergencia de nuevas coaliciones nacionales para la diversidad cultural será de gran importancia.
Mucho trabajo puede hacerse a nivel internacional y en foros regionales y lingüísticos para subrayar la importancia de la convención UNESCO y exhortar a los países a ratificarla. Pero esta decisión, en definitiva, se tomará a nivel individual de cada país. El trabajo coordinado de las coaliciones en países alrededor del mundo será crucial para alcanzar este objetivo a tiempo.
Lamy, el Nuevo Director General de la OMC,
Desea Volver a Poner al Día la Ronda de Doha;
Continúa la Presión Bilateral de E.U.A. en Colombia, Bolivia, Ecuador, Tailandia y otros países
A la par de que la campaña para conseguir una convención en la UNESCO se aproxima a una etapa decisiva, la ronda de negociaciones de Doha de la OMC se acerca a un plazo crucial dada la Conferencia Ministerial de Hong Kong para el 13 al 18 de diciembre. Como el fracaso de las negociaciones en Cancún en septiembre de 2003 es aún un recuerdo fresco, la OMC no puede permitirse otro impasse en esta ronda.
Mientras tanto, Estados Unidos continúa su presión ambiciosa para conseguir acuerdos bilaterales de gran alcance y, mediante éstos, extensos compromisos de liberalización que afecten la cultura —en particular el sector de servicios audiovisuales.
El 14 de septiembre, apenas unos días después de entrar en función como Director General de la OMC, Pascal Lamy utilizó un discurso durante la apertura de su primer Comité de Negociaciones Comerciales para lanzar su campaña de resolución de divisiones entre los países que han perjudicado la ronda de negociaciones de Doha desde su inicio.
Con el impasse sobre los subsidios agrícolas—principalmente, un punto muerto entre Estados Unidos y la Unión Europea en cuanto a quién de los dos dará el primer paso para eliminar o reducir bruscamente sus subsidios y permitir que los productos agrícolas de los países en desarrollo tengan un mayor acceso a sus mercados—todavía por resolver, Lamy decidió centrar su atención en las cuestiones de desarrollo, abogando por el progreso de las negociaciones de la OMC.
Haciendo notar que el aspecto relativo al desarrollo “está integrado en las diversas partes de las negociaciones,” Lamy recalcó que el Programa de Desarrollo de Doha “será exitoso sólo si esta Dimensión de Desarrollo está al centro de las negociaciones y estoy convencido de que una ventana de ‘Ayuda para el Comercio’ nos puede ayudar a transformar el paquete de desarrollo de la ronda en realidad.”
Lamy extendió este argumento a las negociaciones de servicios, afirmando que “la novedad, comparado a las rondas anteriores, es la importancia que un cierto número de países en desarrollo le otorgan, lo que en sí debería ser suficiente para fortalecer esta parte de las negociaciones... Tenemos que tener compromisos que efectivamente abran el comercio en los servicios, junto a las mejoras correspondientes en el área de elaboración de reglamentos.”
Mientras tanto, al momento en que el Tratado de Libre Comercio de América Central entre Estados Unidos y Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua estaba en las etapas finales de la ratificación por el gobierno nacional, E.U.A. entraba en las últimas etapas de las negociaciones con tres países del Pacto Andino: Colombia, Ecuador y Perú.
Colombia, Ecuador y Perú han experimentado una intensa presión para contraer arrolladores compromisos de liberalización de la cultura que limitarían seriamente su capacidad de tener políticas culturales en el futuro. Sin embargo, las Coaliciones para la Diversidad Cultural de cada uno de estos países han estado presionando a sus gobiernos para que conserven la mayor latitud posible para elaborar políticas culturales en el futuro restringiendo sus compromisos de liberalización de la cultura.
Estados Unidos no se atiene sólo a los bilaterales para lograr su objetivo de liberalización total de los servicios audiovisuales. El reciente acuerdo con Arabia Saudita para apoyar su candidatura a la membresía en la OMC es un ejemplo clásico de cómo influye con tales peticiones para obtener compromisos de liberalización “trabajados cautelosamente para que se apliquen a una amplia gama de servicios audiovisuales de importancia comercial hoy en día y a las nuevas tecnologías de mañana.”
Al mismo tiempo, existen ya algunas señales esperanzadoras de que el proceso UNESCO está teniendo un efecto positivo en la postura negociadora que los países asumen al interior de las negociaciones sobre comercio.
Un ejemplo digno de mención fue la declaración emitida el 30 de junio por Estados Unidos, Japón, México, Taiwan y Hong Kong criticando lo que caracterizan como un intento de algunos países clave para asegurar ‘una exclusión previa’ del sector audiovisual en las negociaciones de servicios del Ciclo de Doha-OMC.
Esta afirmación, emitida en la víspera de la fecha límite del 31 de mayo para ofertas revisadas en servicios, indicaba que sólo 26 de 148 estados miembro habían hecho ofertas en servicios audiovisuales, con seis de éstos planteando ofertas nuevas o revisadas. Pero esto podría cambiar de camino a Hong Kong, en tanto los estados miembro han ignorado en forma permanente las fechas límite oficiales para la presentación de tales ofertas.
En conclusión, se ha vuelto cada vez más evidente que la adopción y ratificación exitosa de una convención sobre diversidad cultural no eliminará la presión de las negociaciones de comercio de una sola vez.
La realidad es que—ciertamente en el mediano-largo plazo—los países deberán sostener la voluntad política de abstenerse de compromisos de liberalización en cultura, en particular durante el período formativo en que la convención es puesta en vigor.
Por esta razón, las organizaciones culturales tendrán que permanecer activas y vigilantes al monitorear los desarrollos en el frente del comercio para asegurar que sus gobiernos no sucumban a la presión de efectuar compromisos de liberalización en cultura en el marco de estas negociaciones. La adopción y rápida ratificación de la convención de UNESCO apoyará esta tarea, pero no la eliminará.
Pero la Convención de la UNESCO ofrece un verdadero potencial para cambiar la dinámica de los países involucrados en tales negociaciones, porque por primera vez tendrán un tratado internacional al cual referirse para justificar su decisión de abstenerse de contraer compromisos de liberalización que afecten el sector cultural.
Las Coaliciones para la Diversidad Cultural
Insisten en la Adopción de la Convención, y Presentan Planes para la Federación Internacional en el Encuentro en Buenos Aires
Apoyar la adopción de la convención de la UNESCO. Resistir los intentos de reapertura de las negociaciones. Comprometerse a ratificar la convención de manera prioritaria. Y proponerse convertir sus principios en políticas culturales reales a nivel nacional.
Estos fueron los principales mensajes dirigidos a los gobiernos en la declaración emitida al concluir la Séptima Asamblea General del Comité de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural (CEI), celebrada el 6 de septiembre en Buenos Aires, Argentina.
En este encuentro, organizado por la Coalición de Argentina (el Foro para la Protección de las Industrias Culturales), participaron representantes de las coaliciones de Bélgica, Brasil, Burkina Faso, Camerún, Canadá, Chile, Colombia, Congo, Ecuador, Guinea, Francia, Corea, México, Perú, Eslovaquia, España, Togo y Uruguay.
A las coaliciones se unieron líderes de organizaciones culturales clave de Bolivia, Paraguay y Venezuela que se están encargando activamente de establecer nuevas coaliciones en sus respectivos países reuniendo a organizaciones que representan a artistas, compositores, escritores, directores, productores y distribuidores independientes del cine, de la televisión y de la música, editores de libros y otros profesionales de la cultura.
En la reunión de Buenos Aires, las coaliciones deliberaron extensamente sobre el panorama de un voto de adopción positivo durante la Conferencia General de la UNESCO e intercambiaron notas sobre lo que estaban haciendo para asegurar que sus propios gobiernos apoyen la convención —y la ratifiquen rápidamente tras la votación de Octubre.
Las Coaliciones también evaluaron el rápido crecimiento del movimiento —existen hoy 30 coaliciones, prácticamente el triple de coaliciones que existían hace menos de un año— y acordaron empezar a establecer una estructura organizacional más formal para coordinar sus actividades.
El primer paso será el de remplazar el nombre actual del Comité de Enlace Internacional por un nombre que refleje verdaderamente en lo que se ha convertido el CEI: una Federación Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural.
Se ha establecido un comité que se encargará de elaborar propuestas concretas para la estructura organizacional de la federación, lo que prepará el camino para celebrar un congreso fundacional de la nueva federación en septiembre u octubre del 2006.
Este primer congreso representaría una evolución basada en el ciclo de los cuatro encuentros internacionales de organizaciones profesionales culturales que se inició en Montreal en septiembre del 2001 y fue seguido por los encuentros en Francia (2003), Corea (2004) y España (2005).
Organizado por la Co-secretaría del CEI, con el apoyo financiero de las Coaliciones para la Diversidad Cultural de Canadá y Francia, el encuentro de coaliciones también fue posible gracias al generoso apoyo de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires —la que también organizó dos importantes encuentros sobre la diversidad cultural: el Tercer Encuentro Internacional sobre la Diversidad Cultural, organizado también por la Ciudad de Buenos Aires, y un encuentro de las secretarías de cultura de las principales ciudades de Iberoamérica.
Robert Pilon, vicepresidente ejecutivo de la Coalición de Canadá, encabezó la reunión de coaliciones celebrada en Buenos Aires y emprendió una misión de seis países en las Américas—se reunió con coaliciones y líderes de las principales organizaciones culturales de México, Venezuela, Ecuador, Perú, Colombia y Paraguay, participó en una serie de reuniones con los agentes gubernamentales responsables de la cultura, del comercio y de relaciones exteriores y dio entrevistas a los medios de comunicación sobre el estado actual de la campaña para la convención en la UNESCO y las implicaciones sobre la cultura de las principales negociaciones comerciales que se llevan a cabo en la región.
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La Coalición Suiza
se establecerá Formalmente el 28 de Septiembre
El pasado 29 de junio, 23 organizaciones profesionales de la cultura pusieron los cimientos de una Coalición Suiza para la Diversidad Cultural. Abarcando numerosos sectores como el cine, el teatro, la danza y la música, la Coalición Suiza incluye de igual manera las cinco sociedades de autores y varias ONG laborando en los países del Sur, como también los periodistas y los museos. Dado su reconocimiento de cuatro culturas nacionales (germanófona, francófona, italófona y reto-romana), la Suiza entera practica ya la diversidad cultural y la Coalición quiere fortalecerla al nivel de sector cultural.
Desde la publicación del texto de los expertos independientes en julio de 2004, la sociedad civil suiza se ha movilizado. Esta acción contribuyó de manera determinante en la posición clave que Suiza ha desempeñado en las negociaciones que se llevan a cabo en la UNESCO. La creación de la Coalición es la consecuencia lógica de esta movilización.
Un Grupo de Trabajo nombrado el 29 de junio se ocupa actualmente de organizar un día oficial de lanzamiento de la Coalición para el 28 de septiembre. Mientras tanto, se ha emprendido un trámite ante el Gobierno helvético para que, por un lado, Suiza brinde un apoyo incondicional al anteproyecto de Convención durante la Conferencia General de la UNESCO y, por otro lado, que no se haga ninguna oferta de liberalización de la cultura ya sea en las negociaciones en curso para un tratado bilateral de libre comercio entre Suiza y E.U.A., o en cualquier otra negociación bilateral o multilateral.
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Coaliciones
en Movimiento es publicado por la Secretaría del Comite Internacional de Enlace de las Coaliciones para la Diversidad Cultural (ILC).
Las coaliciones que lo integran son:
Alemania, Argentina, Australia, Belgica, Benín, Brazil, Burkina Faso, Cameroun, Canadá, Chile,
Colombia, Congo, Corea, Ecuador, Espana,
Francia, Guinea, Hungria, Irlanda, Italia, Mali, Marruecos, México,
Nueva Zelandia,
Perú, Senegal, Slovakia, Suiza, Togo, Uruguay.
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T. (514) 277-2666
F. (514) 277-9994
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Editor:
Jim McKee
Colaboradores en este número: Robert Pilon, Bruno Bettati,
Marisol Paquin
Coalitions en Mouvement est publié grâce à un appui financier du
Ministère du Patrimoine canadien,
du Ministère des Affaires étrangères et du Commerce international
et grâce à un appui financier du Gouvernement du Québec


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